Ganó el PP. Tal y como se esperaba. Que digo ganó, arrasó, dejando al PSOE herido de muerte y con una imperiosa necesidad de renovarse desde los cimientos. El arco parlamentario queda más multicolor que nunca pero no es justo. No es justo que concurran a unas elecciones generales partidos de corte local, regional, autonómico, separatista, nacionalista o como se les quiera llamar y que sus votos valgan más que los de aquellos partidos que tienen vocación nacional (de nación, estado o como quieran llamarlo) española. Y es que el sistema electoral es injusto porque no todos los votos valen lo mismo, si no, que alguien me explique como el partido de Álvarez Cascos ha logrado 1 escaño con casi 100.00 votos y UPyD sólo 5 con 1.124.000. Si sacamos la cuenta tendría que haber obtenido 11 ¿no? Pues no. Así que, mal que les pese a muchos, al menos el PP podrá gobernar en solitario sin tener que venderse a nacionalistas vascos y catalanes para sacar adelante sus propuestas. Muchos pensarán que eso deja demasiado margen de maniobra al PP pero depender de los votos de los nacionalistas supone seguir concediendo ventajas a dos autonomías que cada vez son más ricas a costa del resto, que, sin embargo, no terminan de saciarse nunca y que encima no quieren pertenecer a España. Que lo inviertan en Murcia, que ha votado masivamente al PP o en Ceuta y Melilla, que se sienten mucho más españoles.
Así que una diferencia de 500.000 votos le ha supuesto a IU 6 escaños más que a Rosa Díez pero es que CiU tiene 600.000 menos que IU y ¡ha conseguido 16! Y lo más increíble lo de Amaiur: 333.000 votos que le han supuesto 7 escaños. Pues sí que le ha salido bien la jugada a los proetarras, anuncio de dejar las armas en plena campaña y en tan sólo un mes, presencia en el Congreso de los Diputados ¡y con grupo parlamentario propio! Y que luego digan que España no respeta la pluralidad nacional... Si es que tenemos lo que nos merecemos!!!
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