jueves, 25 de marzo de 2010

La importancia del amor

Apenas llevo dos meses aquí y la ola de suicidios que se han sucedido desde entonces me tiene totalmente alucinada. Al menos una decena de personas han decidido acabar con su vida de una forma más o menos pública en ese corto periodo de tiempo y eso me produce una pena terrible pero también me invita a la reflexión. ¿Qué pasa con el clima de este territorio que afecta tanto a su población? ¿Será el estrés de la ciudad? ¿Será que a pesar de todas las comodidades que poseemos seguimos sin alcanzar la felicidad? Quizá sea hora de fijarnos más en la sabiduría de Punset, aplicarla a nuestra vida y dejar de boicotearnos a nosotros mismos. Quizá creer en el mundo de la golosina esquina de la piruleta sea “poco serio” pero, a veces, el exceso de seriedad no es buena. Nuestro único objetivo debe ser alcanzar la felicidad, cueste lo que cueste. No importa si tenemos miedo al fracaso o si nos adentramos en un camino distinto al que siguen los demás como corderitos, tenemos que luchar por nuestra felicidad, dejar a un lado el orgullo, el miedo, el qué dirán, el egoísmo y los prejuicios y actuar conforme a los dictados de nuestro corazón. Sólo así lo mantendremos sanos y disfrutaremos plenamente de lo que nos rodea en compañía de aquellos a los que amamos porque, al final, eso es lo verdaderamente importante: amar y ser amados. Si tenemos eso, lo demás vendrá sólo y no importarán las dificultades porque tendremos la enorme suerte de poder compartir nuestra carga. Y es que ya lo recuerda el gran Punset: “es preferible el amor al alimento”.
http://www.eduardpunset.es/wp-content/uploads/2010/03/semanal20100321.pdf

miércoles, 24 de marzo de 2010

Primavera


La primavera ha llegado pero no a todas partes, este fin de semana volví a Madrid, a tomar aire en su verde pulmón, a pasear y disfrutar del buen tiempo con los amigos, a retomar el contacto con mi mundo. Las calles bullían de gente deseosa de disfrutar del solecito, las terrazas, la excelente temperatura. El Retiro, como siempre, estaba lleno de vida. Con los ánimos renovados regresé a Barcelona para comprobar que aquí aún no es primavera. La lluvia fue la primera en darme la bienvenida tras los días de asueto. En esta ciudad que vive de espaldas al mar, aún falta para que llegue la primavera. Mientras la luz y el buen tiempo se deciden a hacer acto de presencia, cerraré los ojos recordando los ecos del Retiro: los bongos, las risas, las gitanas que te leen la mano si les compras una ramita de romero, los títeres, el chapoteo del estanque...

martes, 23 de marzo de 2010

Sanidad para todos

Lo que parecía imposible, y con un retraso de ochenta años, ha llegado. Barack Obama logró ayer los apoyos suficientes para que su propuesta de reforma sanitaria saliera adelante. Tras una ajustada votación, la justicia universal se abrió paso para garantizar la cobertura sanitaria de más de 30 millones de personas que, en la primera potencia mundial, quedaban al margen de una sanidad planteada sólo para los ricos, para aquellos que podían permitirse un seguro privado. El avance no es baladí no sólo porque se acerca la Sanidad, uno de los pilares del Estado de Bienestar, a toda la población, sino porque se reduce así el poder de las empresas farmaceúticas y aseguradoras que, a costa de la salud del contribuyente, se hacían de oro. Son muchos los que se frotan las manos pensando que con esta decisión Obama se ha cavado su propia tumba electoral de cara a las próximas elecciones del Senado y el Congreso aunque, si la cordura impera en las mentes de los estadounidenses, pronto la mayoría verá los beneficios de un paso como éste que, en ningún caso, va a llevar a la quiebra al Estado.

viernes, 19 de marzo de 2010

Rambla del Raval

El pasado fin de semana, aprovechando una ocasión para socializar de esas que no caen todos los días en esta ciudad, conocí el famoso barrio de El Raval. Situado en pleno corazón urbano, el Lavapiés barcelonés se presenta como una zona peligrosa en la que -según los cosmopolitas autóctonos- lo mínimo que puedes perder es la cartera. Como suele ser habitual, la realidad no se ajusta a esta ficción en la que uno puede degustar el auténtico sabor del mestizaje con el mero hecho de pasear por sus estrechas calles. Tiendas de ropa alternativa y extravagante, restaurantes de comida rápida con sabor turco, pakistaní, chino o árabe, baretos cutres al más puro estilo español y tiendas de barrio de ultramarinos conforman un paisaje en el que, entre otros, se enclava la Facultad de Comunicación de la UB así que, tan peligroso no será... De lo visto hasta ahora, sin duda es el barrio con más vida al caer la noche puesto que esta urbe no se caracteriza, precisamente, por su ambiente de barrio más allá de las zonas comerciales. Es cierto que sus habitantes son mayoritariamente extranjeros pero de todas las procedencias imaginables, incluido el ámbito europeo. La estampa que uno puede observar allí habla de jóvenes en bicicleta, con rastas, algunos fumetas, ambiente agradable por las calles, con gente que socializa, que se relaciona con otros aunque sean diferentes -algo raro de encontrar a pesar de que presumen de cosmopolitismo- y que pasa el rato jugando al baloncesto o al bádminton en las pistas municipales bajo la luz de una farola. Ése es el Raval que yo he visto, el que tiene delincuencia y marginalidad, supongo que también exista, como en todas las grandes ciudades, pero desde luego no es el único.

Lo último de la cadena amiga

Enciendo la tele y me da vergüenza lo que veo. Parece que con "la cadena amiga" estamos abocados a digerir lo más zafio hasta que Vasile se jubile, como mínimo. Su última gran apuesta lleva por nombre "I love Escassi" y es una versión moderna de la cosificación de las mujeres como meros objetos de disfrute de un hombre cuyo mayor logro es tener un buen físico y, tal vez, algo de dinero. Es ante este tipo de programas -que ahora podemos ver las 24 horas gracias a los avances de la técnica (¡gracias TDT)- ante los que echo de menos a esas feministas recalcitrantes que siempre están donde menos se las necesita.
La mecánica del programa es sencilla: un nutrido grupo de mujeres, divididas en "jóvenes y menos jóvenes", despliegan patéticamente sus armas de seducción para conquistar al gallo del corral que, ante tanto contoneo, no sabe por qué gallinita decidirse. Y es que no sé qué me resulta más lamentable, si la actitud de ellas, que resultan a todas luces vulgares; la de él, que trata de hacerlas creer que pone el corazón en este burdo mercadeo de sentimientos cuyo único fin es la fama y el dinero; o el "Escassi" amor propio que demuestran tener al aceptar convertirse en objetos sexuales de un tipo tan prepotente, superficial y mujeriego que - ¡ja, qué risa!- busca el amor verdadero en un programa de televisión. Sin embargo, parece que no todo el mundo opina igual ya que el programita lleva ya algunas semanas en antena y no parece que nadie tenga la intención de retirarlo de emisión antes de que le hayamos visto repartir, aún durante otras cien ocasiones, esos anillos que les coloca ceremoniosamente en el dedo y que ellas se toman como si fuera una auténtica declaración de amor.

martes, 9 de marzo de 2010

Nieve cosmopolita


Mmmmm, un delicioso temporal dejó ayer la ciudad completamente colapsada. No funcionaba ningún medio de transporte y la gente, cogida por sorpresa, improvisó con bolsas de basura para proteger los zapatos y los abrigos. ¡Esto era mejor que la Fashion Week! ¡Madre mía qué cosmopolitismo! Desde luego esto no se le ocurre a los de pueblo. jejejejeje. Estuve tentada de hacer alguna foto para que copiárais pero preferí quedarme con la estampa del dragón casi borrado por la nieve que hoy, lástima, ha desaparecido por completo. Tras la marcha de mi apuesto príncipe hacia tierras más cálidas, este pequeño temporal de nieve me ha dado energía suficiente para, al menos, proseguir mi camino con una sonrisa durante esta semana.

lunes, 1 de marzo de 2010

El síndrome del Penúltimo Día

El síndrome del Penúltimo Día me acecha de nuevo. Justo antes de un momento señalado -sobre todo si es positivo- se produce la tormenta perfecta. El cielo se oscurece por completo y se hace de noche. No se trata de un eclipse sino de una descarga de rayos, truenos y lluvias sin precedentes. La clave está en la posición temporal: sólo sucede el penúltimo día. No importa cuanto tiempo haya esperado ese momento ni las maravillas que me esperen apenas 25 horas después. El penúltimo día, mi mente y mi cuerpo dicen basta, consumen toda la energía restante y me invade el desaliento, creyendo que no llegaré viva a esa cita con mi destino. El tiempo parece detenerse, la emoción me embarga por completo, no puedo dormir y el reloj continúa inerte, como en una especie de tortura cronológica. Sólo quiero que pasen las horas para, por fin, disfrutar pero el penúltimo día, esa ilusión queda silenciada por el ruido ensordecedor de la tormenta y me veo sola en este universo cosmopolita alienígena y sólo quiero encerrarme en mi guarida a la espera de que la energía positiva del último día me invada y me acompañe hasta que la luz del Farero guíe de nuevo mi camino.
Afortunadamente, hoy ya es el último día, luce el sol, corre una ligera brisa y me encuentro de nuevo nerviosa y rebosante de energía. A lo lejos un tenue haz de luz se hace cada vez más presente. Mi Farero. Tierra firme. Por fin.