jueves 5 de noviembre de 2009

Caballeros

Los caballeros no tienen memoria. No presumen de sus victorias. Disimulan su cobardía y luchan por honor. Los caballeros no sufren. Pelean. Son orgullosos.
En torno a un café el caballero A desvela sus miedos. Suena el teléfono, es el caballero B que necesita hablar de su excepticismo con las damas, de cómo el compromiso se ha devaluado como virtud. Mientras, C se pavonea por los pasillos luciendo su armadura de sangre casi azul como si fuera el auténtico ideal de caballero: desmemoriado, desfragmentado, desubicado. Él es el más desdichado de todos porque es el único que desconoce el increíble poder de las emociones.

miércoles 4 de noviembre de 2009

El circo televisivo

Cuando pensaba que Gran Hermano ya no podía sorprenderme más, van y se descuelgan con esos tres indígenas de Papúa Nueva Guinea encerrados en Guadalix de la Sierra. Aún recuerdo los anuncios de la primera edición, cómo íbamos a estar ante "un experimento sociológico sin precedentes", pero esto me parece demasiado. Tantas asociaciones feministas, defensoras del menor, de los peces, de las termitas.. y ¿nadie se ha preocupado de estos pobres? ¿se ha parado alguien a pensar qué impacto psicológico puede tener el hecho de traer a estas personas, que nunca habían salido de su aldea, a España? ¿a una cultura tan distinta? Creo que alguien debería haber alzado la voz durante estas dos semanas que han permanecido sometidos al control de las indiscretas cámaras de GH pero, claro, tal vez alguien hubiera dicho que no somos suficientemente progres.... Espero que no tengan ningún tipo de trauma al regresar a su aldea, que no se gasten el dinero en alcohol, que no tengan depresiones ni nada que se le parezca aunque claro, teniendo en cuenta que el anuncio de una cadena de bocatas podía afectar psicológicamente a los agricultores del mundo, no quiero ni pensar qué sucederá con estos singulares participantes del reality español por excelencia.

martes 3 de noviembre de 2009

La verdad oculta de Hollywood

Después de muchas charlas con Murphy y de un exhaustivo análisis de las vidas ajenas que me rodean he dado por fin con la respuesta al misterio: tenían razón quienes apuntaban a una conspiración judeo-masónica sólo que lo hacían en la dirección incorrecta. Tras varias décadas de celuloide se esconde el gran objetivo de políticos y productores que no es la de entretener o ganar dinero a espuertas con los bajos costes que proporcionan los efectos especiales, no. Lo que se pretende, el motivo que subyace, no es otro que el de bombardearnos hasta la saciedad con una realidad que no existe para que todos empleemos desesperadamente parte de nuestra vida en encontrar ese Grial, en hallar lo verdaderamente importante mientras dejamos que ellos se ocupen de lo único que les importa: el poder. No existe el príncipe de la Bella Durmiente, ese único hombre capaz de hacerla despertar de su centenario sueño; tampoco existe ese Príncipe Valiente enamorado locamente de su princesa Aleta de las Islas Brumosas; no hay ningún Richard Gere capaz de enamorarse de alguien como Julia Roberts; ni tan siquiera es cierto que Superman pudiera fijarse en Lois Lane. No. La realidad es más cruda, más fea, más triste, la realidad es que Meryl Streep encontró el amor del gran Clint Eastwood cuando ya nada era posible; que ‘Indi’ deja a la chica abandonada cuando vuelve de ‘La última cruzada’; que Superman necesita a otra kryptoniana para ser feliz –aunque recordemos que el planeta explotó y él fue el único superviviente-; que Arturo jamás consiguió que Ginebra lo amara a él en lugar de a Lanzarote. La verdad es que por su culpa, S. entró en una crisis existencial y tiró su vida por la borda; N. decidió casarse por amor sin analizar ninguna otra cosa más; B. lo analizó todo y aún así apostó fuerte y K. se tira con paracaídas y un enemigo invisible trata de evitar que aterrice. Lo único cierto es que nos necesitamos pero no nos comprendemos, que los peros son menos pero más grandes, que ellos son más cobardes, que nosotras somos más entusiastas, que ellos tienen la razón pero nosotras daríamos la vida presente y la futura por perseguir ese sueño que, a pesar de todo, creemos ciegamente que es posible y nadie logrará desanimarnos o convencernos de lo contrario. La verdad es que nosotros somos los únicos capaces de materializar nuestros sueños, de boicotear nuestras vidas. La verdad es que si nos lo proponemos, podemos hacer que un ejército de magos adolescentes salve a los Muggles de la esclavitud.

domingo 1 de noviembre de 2009

Instantes

Deambulaba sin rumbo pero feliz. Caminaba con las manos en los bolsillos pensando en sus libros, su trabajo, sus historias. Era una apacible tarde de otoño y el sol se escondía por el horizonte. De repente, al doblar la esquina, una luz cegadora le sacó de sus pensamientos y le obligó a detenerse. Allí, en mita de la calle estaba ella. La mujer con la que siempre había soñado, aún más bella y sonriente de lo que esperaba. Miró a su alrededor y el mundo seguía su curso, nadie parecía percatarse de la energía que irradiaba, del hallazgo tan increíble que suponía aquel encuentro inesperado.
No habló, tan solo sonrió y le tendió la mano. En cuanto sus dedos se tocaron surgió ante él la imagen futura de la que sería su vida, aquella que tantas veces había soñado y que aún no había alcanzado. Entonces, ella dio unos pasos pero hubo de detenerse ya que él estaba inmóvil. Todo había sucedido tan deprisa que fue incapaz de moverse, la emoción le embargaba pero estaba totalmente paralizado por el miedo. Quiso gritar pero ni un sólo sonido salió de su garganta. Ella permaneció expectante, primero sonriente, luego con la tristeza dibujada en su rostro, comprendiendo. Le dio un beso en la mejilla y desapareció.
De eso hace ya mucho tiempo y no hay día en que él no se "pierda" por aquel mismo lugar con la esperanza de hallarla de nuevo pero dos veces sería tener demasiada suerte.

Estrés post-traumático

No creo que una mujer deba ir a la cárcel por tomar la decision de abortar pero tampoco me parece que esta decisión deba tomarse a la ligera. Como siempre nos centramos en la solución pero no tratamos de resolver el problema. Hay que proporcionar los instrumentos adecuados para que una niña de 16 años que decida mantener relaciones sexuales a tan temprana edad no quede embarazada ni se arriesgue a contraer cualquier enfermedad. Se trata de evitar las decenas de casos de niños que cada año se abandonan en nuestras calles nada más nacer; de que las parejas que sí quieran un bebé puedan adoptar en un plazo de tiempo razonable; se trata de educar a nuestros hijos para que sean responsables y consecuentes con sus actos. Creo que en este asunto el Gobierno se equivoca. Hay que tratar el origen, la causa del problema y no la consecuencia porque no es coherente que una niña de 16 años pueda comprar la píldora, tabaco o interrumpir su embarazo sin consentimiento paterno y sí lo necesite para trabajar, hacerse un piercing o ser fotografiada. Además, en todo este asunto se está obviando una parte crucial: las consecuencias psicológicas de dicha decisión porque la mente tiene a veces esas cosas. A veces, los efectos de una decisión de semejante envergadura no aparecen al mes ni al año, aparecen cuando esa adolescente toma la decisión madura de tener un hijo quizá cuando está en la treintena. ¿Qué haremos entonces? ¿Psicólogos gratis para todas? ¿Y si la adolescente que aborta tiene complicaciones y muere? ¿Deberá el estado indemnizar a sus padres? ¿Por qué tengo la sensación de que se legisla a golpe de reacción y no de previsión?