Los caballeros no tienen memoria. No presumen de sus victorias. Disimulan su cobardía y luchan por honor. Los caballeros no sufren. Pelean. Son orgullosos.
En torno a un café el caballero A desvela sus miedos. Suena el teléfono, es el caballero B que necesita hablar de su excepticismo con las damas, de cómo el compromiso se ha devaluado como virtud. Mientras, C se pavonea por los pasillos luciendo su armadura de sangre casi azul como si fuera el auténtico ideal de caballero: desmemoriado, desfragmentado, desubicado. Él es el más desdichado de todos porque es el único que desconoce el increíble poder de las emociones.
En torno a un café el caballero A desvela sus miedos. Suena el teléfono, es el caballero B que necesita hablar de su excepticismo con las damas, de cómo el compromiso se ha devaluado como virtud. Mientras, C se pavonea por los pasillos luciendo su armadura de sangre casi azul como si fuera el auténtico ideal de caballero: desmemoriado, desfragmentado, desubicado. Él es el más desdichado de todos porque es el único que desconoce el increíble poder de las emociones.