lunes 23 de noviembre de 2009

La guerra del fútbol

A veces los motivos por los que se enfrentan los pueblos de manera encarnizada son tan absurdos que cuesta creer en la gravedad de los mismos. Tras la victoria de Argelia por 3-1 en el partido de clasificación para el Mundial de Suráfrica ante Egipto no pocos naturales del país de las pirámides recibieron la derrota como una afrenta bélica y recibieron al combinado nacional argelino con piedras, pitidos e insultos sin que la policía egipcia hiciera nada por protegerles. Cuatro de ellos tuvieron que ser atendidos por los servicios médicos ya que los apedreamientos les causaron algunas brechas. A pesar de los esfuerzos por minar la moral de los jugadores visitantes la eliminatoria se resolvió con un empate que, ya en tierras sudanesas, propició la clasificación definitiva de Argelia y la no participación de Egipto. Hasta aquí todo podría quedar en una lamentable actuación de varios cientos de hooligans pero el asunto va cobrando un tinte peligroso por momentos. El presidente egipcio, Hosni Mubarak, ha caldeado los ánimos diciendo que su Gobierno no iba a tolerar "la humillación de sus hijos en el extranjero". Desde luego no está haciendo una llamada a la violencia sino una declaración de que el Gobierno tomará cartas en el asunto para evitar que los egipcios sean perseguidos pero... ¿qué pasa cuando son ellos quienes inician los enfrentamientos? ¿de quién se tienen que proteger, pues? En cualquier caso, cuando un presidente de un país interviene en este tipo de cuestiones debe ser muy cuidadoso con lo que dice porque sus palabras pueden dar pávulo a la actuaciones de fanáticos que conviertan en una guerra absurda lo que tan sólo es ocio, deporte, diversión, competitividad, fútbol. Todo podría quedar disuelto con el paso de los días como una fea pesadilla de no ser porque ambas selecciones volverán a enfrentarse próximamente en la Copa de África, quizá sea el momento de llamar a la cordura y al espíritu deportivo de ambas aficiones.

El imperio del mal

Cada vez somos más salvajes. No tengo ninguna duda. Lo de los piratas somalíes tiene un pase primero porque somos nosotros quienes les damos armas y segundo porque viven en el caos más absoluto. Es la lucha por la supervivencia pura y dura pero ¿y nosotros? Rosa Díez acaba de proponer que se instaure en España la cadena perpetua revisable. No digo que no haya muchos que se lo merezcan pero nuevamente estamos ante un vano intento de poner soluciones ante hechos consumados pero ¿cómo evitarlos? Sin embargo, lo que más me llama la atención es lo de los rabinos ultraortodoxos israelíes que justifican el asesinato de bebés gentiles, es decir, no judíos. Y es que, claro, si se trata del germen del mal ¿cómo no permitir su exterminación antes de que crezca y haga realidad su animadversión contra el pueblo elegido? Luego resulta que la culpa de todo la tienen los árabes que son unos salvajes que se inmolan y matan indiscriminadamente pero no son sus imames quienes les invitan a hacerlo, aunque pirados los haya en todas partes. El caso de Israel es distinto, sin duda, porque si ellos no se defienden con fiereza el "imperio del mal" puede tratar de aniquilarlos, no importa que para ello mueran niños o gente inocente. Parece que la lectura del holocausto sólo debe servir para proteger al pueblo judío y no para que ellos mismos traten de vivir en paz y no apuesten por el genocidio. Está claro que cualquier excusa vale para justificar la barbarie así que, gentiles, tened cuidado.

miércoles 18 de noviembre de 2009

El crimen de Fago

Si algo me ha llamado la atención del juicio que se sigue en Huesca por el crimen de Fago, en el que el alcalde de un pueblo de apenas 40 habitantes resultó asesinado, ha sido la declaración del único acusado: Santiago Mainar. [Mención aparte merece su abogado, Marcos García Montes, el perejil de todas las salsas, un abogado capaz de ganar dos juicios idénticos defendiendo cada vez a una de las partes]. Independientemente de la veracidad de los hechos narrados, me ha llamado la atención su forma de expresarse. Mainar dice que se autoinculpó por "altruismo" para "evitar que la sospecha recayese sobre todos los vecinos y pudiéramos vivir en paz". Hacía tanto tiempo que no escuchaba a alguien decir algo así... Estamos acostumbrados a escuchar a imputados que niegan los cargos, que culpan al vecino o que descargan su responsabilidad aduciendo consumo de drogas o de alcohol pero ahora no recuerdo a nadie que se refiriese a la moral, que hablase del valor de hacer las cosas por los demás, por ayudarlos. No hablo del crimen sino de nuestro egoísmo, de nuestra incapacidad de preocuparnos por los demás, de hacer el bien sin esperar un regalo, un pago, un beneficio a cambio. Lástima que sea en este contexto tan negro en el que se tenga que oír una declaración de este tipo.

martes 17 de noviembre de 2009

La vida según Amable Fernández

- "Papá, ¿y si me equivoco? ¿y si este trabajo no es el que me conviene? ¿cómo sabes cuándo aciertas? Nunca me dijiste que hacerse adulto causaba tanta incertidumbre".
- "Ja, ja, ja. 30 años y a veces parece que sigues siendo pequeña. La clave está en dejarte llevar por tu instinto. Si este trabajo no te gusta, lucha por encontrar otro pero no desperdicies esta oportunidad. Tú sabes qué es lo mejor para tí".
- "Ya pero...."
- "Nada. A veces uno tiene tantos planes para sí mismo que hasta encontrar a alguien que te quiere se convierte en un problema. ¿Y si los sentimientos te hacen tomar un rumbo diferente? ¿Y si tienes que empezar a preocuparte por alguien más que tú mismo? En eso consiste la vida, en comprender que lo que hoy es seguro puede verse trastocado mañana por la aparición de esa persona tan especial. Tratar de controlar eso es tan absurdo como intentar calcular el momento de tu muerte. Muchas decisiones se toman cuando vienen, con calma, reflexionando, sin alocarse, pero cuando vienen. Además, ahora las comunicaciones son mucho más fáciles: teléfono, internet, aviones, trenes... A veces, la solución está en salir a la calle y airearse un poco para verlo todo con claridad porque lo difícil es aceptar que no todo depende de ti", Amable dixit.

Excéntrico Gaddafi

Donde quiera que va le sigue la polémica, su excentricidad atrae a los medios de comunicación. Su seguridad personal recae en la guardia amazónica: femenina, virginal y experta en artes marciales y se hace acompañar por este singular séquito donde quiera que va. Tan sólo necesita un espacio abierto para plantar su lujosa jaima y crear su pequeño refugio y Muammar Al-Gaddafi está satisfecho. En la cumbre de la FAO tampoco ha pasado desapercibido, no es su estilo. Habló con una agencia de eventos para que le enviasen a 200 chicas: que midieran más de 1,70 metros, no llevaran minifaldas cortas ni grandes escotes y fueran guapas. Muchas fueron las candidatas, que por un puñado de euros debían frotarse las manos ante la sola idea de frecuentar un sarao al más puro estilo Berlusconi. No puedo decir que me sorprenda pero en ningún momento se informó a las asistentes de lo que allí iba a suceder: el líder libio, ni corto ni perezoso, se marcó una sesión de islamización al más puro estilo Vaticano y trató de convencer a las muchachas de que abrazaran esta fé prometiéndoles además que gozarán de "los mismos derechos que los hombres pero no de los mismos deberes". Al menos, va con la verdad por delante. Como colofón al evento se permitió obsequiarles con un ejemplar del Corán (traducido al italiano). En algunos países te juegas seriamente el tipo por hacer eso que se llama proselitismo, aunque tal vez con esta práctica a muchas se les hayan quitado las ganas de apuntarse a la moda del dinero fácil...