viernes, 9 de septiembre de 2011

Palestina, una cuestión de blanco y negro

Ver el mundo sólo en bicolor tiene algunas ventajas en lo que a ser tajante en cuestiones importantes se refiere. Ya sé que, a veces, los matices cuentan mucho pero.... creo que casi siempre nos escudamos en ellos para no expresar en voz alta lo que tenemos claro en nuestro interior. Dentro de unos días se reúne la ONU para tratar "el problema palestino" y el engranaje israelí ya se ha puesto en marcha para recabar apoyos, llegando incluso a tocar a la puerta de la Moncloa, algo que no deja de sorprenderme habida cuenta de la escasa repercusión que tenemos en el resto del mundo por muy pro palestinos que seamos. El caso es que el señor Netanyahu quería asegurarse de que Israel tendría el soporte de España para rechazar la propuesta de adhesión de Palestina a las Naciones Unidas alegando que va contra los acuerdos de Oslo y que podría desencadenar una ola de violencia. Y yo me pregunto, ¿violencia por parte de quién?
Me temo que, al final, Israel se saldrá con la suya porque para ser cuatro y el del tambor, los judíos tienen muchísimo poder así que de nada valdrá el apoyo de los 140 países que ya se han manifestado a favor de los árabes. Pero, entonces, al final, más de lo mismo. Los acuerdos de Oslo no hablan ni de Jerusalén ni de los refugiados ni de los asentamientos judíos y, claro, eso le conviene que se mantenga intacto a los israelíes pero ¿qué pasa con los árabes? ¿lo que ellos quieren no cuenta? ¿Acaso no sufren mucho más las consecuencias del conflicto? Los refugiados malviven en los campamentos mientras los judíos juegan a ser héroes -cobrando salarios astronómicos- aceptando vivir enjaulados en territorio palestino sólo para fortalecer su presencia en el terreno. Y así seguirá todo, por mucho tiempo. Ya se encargarán ellos de que así sea.
El problema, como siempre, es que la política no es sólo lo que vemos, de hecho es justo lo que no vemos y de nada sirve que Obama quiera cambiar la situación porque es el poder económico el que realmente rige nuestros destinos y no es cuestión de tirar piedras sobre su propio tejado... Más de 40 años después del inicio de la ocupación, creo que los palestinos no van a tirar la toalla porque resistir es lo único que les queda, aunque todos les apoyemos de boquilla y nada más. Pero los judíos tampoco tienen nada mejor que hacer que tratar de asfixiarles. En Israel se vive muy bien a pesar del conflicto, se obvia la situación y la gente hace una vida occidental totalmente normal, nada de guerra constante en las calles. Esto suena al cuento de la Buena Pipa, que me contaba mi abuela de pequeña y nunca tenía fin.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

"En Israel se vive muy bien a pesar del conflicto, se obvia la situación y la gente hace una vida occidental totalmente normal"

http://cinabrio.over-blog.es/article-revolucion-en-israel-60-000-se-manifiestan-contra-el-modelito-economico-80657860.html

Nubenegra dijo...

Gracias por el enlace pero no hace sino apoyar mi comentario. La noticia se hace eco de la gente que sale a la calle para protestar por: el precio del combustible, la vivienda y el desempleo, ergo no se preocupan de la guerra. Al otro lado, los palestinos viven en chamizos que ni los poblados chabolistas españoles y el desempleo asciende al 39% en Gaza y al 18 % en Cisjordania. ¿Sigues pensando que los israelíes sufren por el conflicto?

Anónimo dijo...

Los recortes de gastos están provocados por el excesivo peso de la guerra. La guerra les preocupa mucho en cuanto pasa factura a la economía doméstica. Y por más motivos. Sigo pensando que los israelíes sufren por la guerra.

Nubenegra dijo...

Está claro que en una guerra, todos pierden, incluso el que termina ganando. Seguro que los israelíes sufren como consecuencia de la guerra, igual que los españoles sufrimos como consecuencia de la crisis pero eso no quiere decir que la guerra en sí misma sea un motivo de preocupación para ellos. Creo que, por encima de todo, está su voluntad de continuar expandiéndose, de reconquistar la Tierra Prometida. Su nivel de vida puede que se vea afectado por ello pero creo que está claro qué parte es la que más sale perdiendo. Los israelíes no tienen bloqueo de alimentos y, por mucho que digan, no deben temer por su integridad ni esas tonterías que va diciendo Netanyahu para evitar que Palestina entre en la ONU.