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viernes, 23 de diciembre de 2016

El Nobel de la Paz

Fuente: diario Público.

Ojalá fuéramos niños eternamente. Ojalá pudiéramos mantener esa inocencia, esa fuerza que defiende el bien y rechaza el mal con una energía y una convicción que a los mayores nos dejan boquiabiertos mientras pensamos "qué inocente, como si todo fuera blanco o negro". En el fondo, la gama de los grises es algo que nos hemos inventado para que lo malo no sea tan malo, para aceptar cosas que, de otro modo, nos harían saltar los ojos de las órbitas.
Los premios Nobel. Vaya timo. Mira que yo, que estaba entusiasmada con la elección de Obama, me quedé de una pieza cuando le concedieron el Nobel de la Paz nada más asumir el cargo. ¿Qué había hecho Barak Obama por la paz cuando apenas llevaba una semanas en el cargo? 
Para empezar, los premios se constituyeron con los fondos de un ingeniero sueco llamado Alfred Nobel que fue el inventor de la dinamita que me temo que ha segado más vidas de las que haya podido alimentar con su uso en explotaciones mineras, por ejemplo. Así que, un hombre que inventa un producto que sirve para matar ¿deja instrucciones para constituir un premio de la paz? Yo no le encuentro el sentido. Vale que quiera destacar otras mentes privilegiadas en diversos campos de la ciencia o la literatura pero ¿la paz?
Entre los galardonados a lo largo de la historia reciente están, por ejemplo, Henry Kissinger, un judío que fue secretario de Estado de los EEUU y que fue premiado por sus esfuerzos en acabar con la guerra de Vietnam, un genocidio llevado a cabo por EEUU, entre otros, en el que murieron más de 3 millones de civiles y que desangró Vietnam durante 20 años. Pero este mismo señor, está acusado de haber apoyado el golpe de Pinochet en Chile o su implicación en la Operación Cóndor que, durante los años 70 y 80 se ocupó de mantener en su puesto a los dictadores sudamericanos. Anwar el Sadat, el presidente egipcio que firmó los acuerdos de Camp David, trayendo la paz con Israel y siendo pues, el primer país árabe que reconocía la existencia de Israel. Bonito ¿no? Pero claro, esta paz con Israel supuso un enfrentamiento directo con todos los países árabes pues se rompía la unidad de los países de la OLP en cuanto a su postura de apoyo incondicional a Palestina. Sadat veló sólo por los intereses de su país con tan molesto vecino y abandonó a su suerte a sus hermanos palestinos. ¿Cómo no habría de premiarse tal actitud, favorable al pueblo judío?
Otro controvertido premiado es Al Gore, candidato a las elecciones presidenciales de EEUU frente a George W. Bush que ha sabido labrarse un futuro "pensando en verde". Y es que el tipo participa en campañas alertando del cambio climático y se ha creado una imagen fantástica de filántropo cuando, en realidad, lo que ha hecho es comprarse un montón de empresas de energías renovables que, sorprendentemente, han firmado acuerdos estatales para el fomento del uso de paneles solares, etc. Éste no ha necesitado que le hicieran una puerta giratoria, ya se la buscó él solo.
Lo de que se haya premiado a la Unión Europea con el Nobel de la Paz porque hace más de 60 años que no estamos en guerra, entre nosotros, claro, me parece vergonzante. Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España están entre los principales exportadores de armas de la Unión y sus clientes son tan selectos como EEUU, Israel, Myanmar, Pakistán o Colombia. Así que, por un lado mandamos a nuestros soldados a mantener la paz en Líbano y Afganistán y por otro, ponemos nuestro granito de arena en la destrucción de Siria, Irak, Palestina, el pueblo colombiano o los Rohingya en Myanmar (Birmania). Y éste punto es ya el definitivo. Tenemos a la activista de la paz Aung San Suu Kyi, la tipa esta que ha estado más de 20 años en arresto domiciliario por cuestiones políticas. ¡Incluso declinó la opción de salir libre a condición de no regresar nunca al país y eso le costó estar separada de su familia! Hasta aquí todo estaría bien si no fuera porque jamás se ha pronunciado en contra de la masacre que el ejército birmano lleva a cabo sistemáticamente contra los Rohingya, la minoría musulmana. 

("Querida Suu Kyi, todos somos SERES HUMANOS, por favor, actúa como si fueras uno).
Fuente: BBC.com

El asunto es claro, Myanmar es un país de mayoría budista (¡a ver quién dice ahora que los budistas son todos pacifistas!) y ella no quiere mojarse por unos pocos musulmanes que viven en el norte y al que no se les reconoce como ciudadanos birmanos. Los rohingya, por su parte, reclaman que su estancia en el país se remonta al siglo VII aunque luego haya habido una oleada más reciente de rohingyas llegados desde la vecina Bangladesh en el siglo XIX. Sea por lo que sea, no se le puede premiar a alguien contribuir a la paz cuando es una paz sesgada, cuando no se defiende a todos los pueblos por igual porque entonces, esta señora es tan pacifista como cualquiera que media en una discusión en la que está su familia y llega a matar por ellos. Eso no es pacifismo, eso es interés, es nacionalismo, es etnocentrismo, es pacifismo selectivo, racismo, pero no pacifismo a secas, no pacifismo global. Pero ahí la tienen, su gobierno masacrando a civiles (me da igual que sean ilegales o no) y ella bien calladita a ver si logra alcanzar sus aspiraciones políticas.

miércoles, 28 de enero de 2015

The Newsroom

Disponible online en seriales.us

Si pudiera volver atrás no estudiaría otra cosa pero lo cierto es que el oficio de periodista no es, ni de lejos, como soñaba. La mayoría de los medios de comunicación, a excepción quizá de los más grandes, obvia por completo las reglas del juego, cada uno va a lo suyo y nadie sabe en lo que trabaja el vecino. El único momento en el que se aúnan esfuerzos es en la cobertura electoral o ante una catástrofe. El resto del tiempo, cada uno se busca la vida como puede, los jefes no tienen idea de lo que hacen, todo es improvisado, no hay tiempo para la investigación y la mayoría de las noticias proceden de notas de prensa previas que no hacen sino responder a los intereses del emisor de turno. Tal vez por eso, por matar el gusanillo, me ha enganchado esta serie que no ha llegado a nuestras pantallas y que dudo que lo haga. El argumento es sencillo: una estrella de la televisión por cable acomodada en su faceta de busto parlante y complaciente protagoniza toda una revolución en el medio tras el fichaje de una productora que le hará despertar su faceta más reivindicativa e inconformista. Así, comienza a criticar a todo aquel que lo hace mal: no importa que sean demócratas o republicanos, peces gordos financieros o importantes anunciantes del canal, se acabó el lavar los trapos sucios en casa y criticar sólo a la oposición. La independencia empieza a ser la seña de identidad del informativo nocturno y ahí..... ahí empiezan los problemas.
Basta encender la televisión o leer la portada de un periódico para ver que eso es una utopía que no está al alcance de los medios de comunicación de masas. Las críticas siempre esconden intereses ocultos y no hay escándalo que una gran empresa no pueda tapar con una pequeña inversión en publicidad en los medios. De este modo, el espectador se encuentra absolutamente a merced de los medios salvo que su inquietud por un determinado tema le lleve a profundizar y a buscar en otras fuentes y para eso, es más que recomendable que uno sepa otro idioma aparte del patrio.

Enemigo a batir: los musulmanes

Eso es precisamente lo que pasa hoy en día con los musulmanes. Si azotan a una adúltera en Irán se silencia el que el hombre con el que cometió adulterio también ha sido azotado; si un musulmán pone una bomba todos los musulmanes somos terroristas, sin embargo, si un neonazi mata a media docena de personas en plena calle no se nos ocurre pensar que todos los alemanes son así. Ahora es el momento del Islam. La actual crisis de valores hace que mucha gente esté interesada en saber más sobre esta religión por lo que el ateísmo militante, el consumismo, el adulterio, la alienación del hombre, valores todos sobre los que se basa nuestra actual economía de mercado, ve peligrar su gallina de los huevos de oro. Hay que hacer algo, hay que evitar que la gente piense, que deje de actuar irracionalmente, que sea feliz, que no sienta odio, que no sienta unas tremendas ganas de ser libre y actuar en consecuencia (es decir, sin importar lo que pase después). Así que será mejor que les prevengamos de que ésta es una religión terriblemente peligrosa que no engendra más que mujeres sumisas y terroristas deseosos de acabar con nosotros sólo por que no somos como ellos. Y ya se sabe que quien golpea primero, golpea dos veces.
Lo increíble es que nadie se para a reflexionar sobre las tonterías que se pueden decir al respecto en la cobertura de una noticia siendo la más grande de ellas que ser musulmán es sinónimo de radicalismo y yihadismo. Si el peligro fuera tal, teniendo en cuenta que casi uno de cada cuatro habitantes del planeta es musulmán (aunque aquí nos parezca que somos unos pocos), la exterminación de todos los no musulmanes saldría bien barata, tres o cuatro fiambres por creyente y se acabó el problema. Sin embargo, la realidad es que aunque haya unos pocos radicales, la inmensa mayoría de los musulmanes es pacífico. Pero eso no es noticia, por supuesto. Como tampoco lo es que la gente se lleve bien con los musulmanes o que éstos sean los agredidos. En octubre pasado, la mezquita de Cold Lake, en Alberta (Canadá), fue vandalizada con pintadas islamófobas. Los vecinos del barrio, ayudaron a los musulmanes a limpiar las paredes de la mezquita y colgaron carteles diciendo "Estáis en casa" aludiendo a las previas en las que se les instaba a "Volver a sus países". Incluso el alcalde de la ciudad salió en defensa de los musulmanes diciendo que estaba muy orgulloso de todos los habitantes de Calgary y que los musulmanes formaban parte activa de la comunidad. Pero ¿a quién le importa? Al fin y al cabo, esto sólo es un hecho aislado en un país tan poco avanzado como Canadá en el que las puertas no se cierran con llave porque no hay ladrones y en el que el pluralismo religioso es una parte importante de la cultura política del país. Curiosamente, este hecho tuvo lugar al día siguiente del atentado contra el Parlamento canadiense pero supongo que ni El País ni El Mundo consideraron relevante que, al día siguiente del ataque, mientras nos lavaban el cerebro con lo malos que son los musulmanes, unos vecinos, unos que conviven día a día con ellos, les dieran su apoyo al ser insultados.



CBC es la cadena de radio-televisión pública canadiense.


Tampoco fue necesario mencionar un hecho significativo tras el inside job de Charlie Hebdo, en Aviñón, al sur de Francia, un ciudadano marroquí fue apuñalado hasta la muerte en presencia de su esposa y su hijo por un vecino que le gritaba "Yo soy tu Dios, soy tu Islam". De dicho vecino no ha trascendido origen ni confesión religiosa, ni tan siquiera iniciales porque al fin y al cabo, según las autoridades, "se trataba de un perturbado". Dicho vecino asaltó la casa del fallecido en plena noche con el único propósito de quitarle la vida, tal vez por eso la prensa española no haya considerado relevante sacar a la luz dicha noticia pues aún estuvieron una semana dando la lata con testimonios, manifestaciones, entierros, etc de los fallecidos y haciéndose eco de la increíble tirada que había preparado la revista para su próximo número que, aprovechando la colección de decesos, vendería un millón de ejemplares cuando nunca había tenido una tirada que rondase siquiera los 100.000 pero, ¿a quién le importa? Lo que tenemos que tener claro es que "Todos somos Charlie Hebdo" y que hay musulmanes por ahí sueltos dispuestos a quitarte la vida mientras vas tranquilamente por la calle, los locos que te despiertan en plena noche para apuñalarte no son más que eso, locos, casos aislados que no debemos temer....



martes, 30 de diciembre de 2014

Celebrar la Navidad es haram


Para un converso al Islam, el momento más crítico del año es, sin duda, las fechas en las que ahora mismo nos encontramos. ¿Cómo gestionar este tremendo cambio en tu vida sin que tu familia sienta que les abandonas, que ya no te importan? Difícil solución. O más bien, difícil tesitura. Porque la solución es sencilla. La inmensa mayoría de ulemas -sabios del Islam- lo tienen más que claro: no podemos celebrar la Navidad, ni tampoco desear Feliz Navidad ni hacer regalos a los niños, ni vestirles de Papá Noel, ni comer las uvas, ni jugar a la lotería. ¿Por qué? Porque aunque la fiesta se haya despojado de su sentido religioso y ya nadie se siente alrededor de la mesa con la idea de que ha nacido el Niño Dios y todas esas cosas, lo cierto es que su origen es el que es y decir que Jesús es Dios, o siquiera su hijo, es considerado shirk -asociación a Dios- y ése es el pecado más grande que un musulmán puede cometer. Ésta es la única respuesta posible. Ahora bien, cada uno, en su casa, lo disfraza como buenamente puede y actúa en consecuencia, como si el encontrar miles de excusas que le justifiquen fuera razón suficiente para los actos que llevan a cabo. Que si yo lo hago por mi familia pero no creemos en nada; que si no voy me desheredan; que si mi familia no entiende que me haya convertido al Islam; que si ellos aceptan todos mis cambios y yo tengo que hacerles alguna concesión; que si es un buen momento para hacer dawa -predicar- y enseñarles los verdaderos valores del Islam; que si mi intención no es celebrar nada; que si no quiero que los niños se sientan unos bichos raros en el colegio.... Excusas de todos los colores para justificar un hecho que no es excepcional sino que se repite anualmente y del que nunca terminarás de librarte porque los padres, que nos quieren y chantajean emocionalmente como nosotros a ellos, se encargan de recordarte cada año que es la única ocasión en la que se junta toda la familia, que no tiene un sentido religioso, que si el abuelo es mayor, que si casi no veo a mis nietos...
No digo que sea fácil pero... hay que coger el toro por los cuernos, hablar con las familias, hacerles entender nuestra postura, nuestra creencia y dejarles bien claro que nuestro amor por ellos no disminuye ni un ápice porque no nos juntemos a cenar en Nochebuena. Pero el camino fácil es siempre menos conflictivo y muchas veces, preferimos la bronca con la pareja antes que con los padres pero así.... flaco favor le hacemos a nuestros hijos. 
Los musulmanes nos quejamos constantemente de los problemas a los que debemos enfrentarnos, que si el Estado no nos respeta y bla, bla, bla. Pero lo cierto es que el 90% de los problemas que tenemos no se solucionan porque no nos enfrentamos a ellos, porque preferimos pasar desapercibidos y pedir menú vegetariano para nuestros hijos que solicitar un menú halal, ya comerán la carne en casa. Pero es que la vida no es así. También los diabéticos podrían comer un menú vegetariano y los celíacos, sin embargo, hay menús especiales para ellos en los colegios y nadie se rasga las vestiduras. Para empezar el comedor es un servicio por el que pagas y aunque fuera gratuito, se pagaría con nuestros impuestos así que igualmente tendrías derecho a exigir. Pero no, somos cómodos, inseguros, y preferimos que nuestros niños lleven un juguete nuevo al cole el 7 de enero (aunque lo hayamos comprado con ellos) a que estén suficientemente orgullosos de su religión y modo de vida como para explicarle a los profes y a los amiguitos que ellos no celebran los Reyes Magos porque eso no existe en el Islam. En lugar de eso, vemos a árabes recogiendo caramelos como posesos en la cabalgata, vistiendo a sus niños de pastorcillos para la función del colegio y diciendo alegremente Feliz Navidad a todo el mundo como si así fueran a estar más integrados. ¿Cuándo nos entrará en la cabeza que el extranjero, por muy desapercibido que pase en la sociedad de acogida nunca dejará de serlo? No pasa nada, no es un crimen ni una deshonra ni tampoco tiene que ver con ser rico o pobre, blanco o negro, cristiano o musulmán. Lo mismo que los españoles en América Latina siempre serán "los gallegos" y en España los guiris siempre serán guiris, los moros serán siempre moros, por mucho que celebren la Navidad o beban vino. Incluso yo, que soy española por los cuatro costados, he dejado de serlo a los ojos de la sociedad desde que llevo pañuelo. ¡Qué le vamos a hacer! Complacer al mundo para evitar miradas, suspicacias o rechazos es una forma estúpida de combatir el desconocimiento.
El trabajo que nos queda por delante no es sencillo y, por desgracia, nos toca más a los conversos que a los musulmanes de origen pero ya es hora de que estemos orgullosos de lo que somos, de que dejemos de escondernos, de que no creamos los estereotipos negativos con que nos bombardean en televisión y vivamos nuestra vida en paz y armonía con el resto de la sociedad pero sin renunciar a lo que somos. Del mismo modo que el testigo de Jehová, el del Opus o el ateo expresan sus creencias y viven conforme a ellas, los musulmanes tenemos que empezar a caminar con la cabeza alta, a explicarles a nuestros hijos por qué somos musulmanes, a enseñarles que nuestra religión no es un tostón en el que se ayuna y se esquivan las Navidades porque nosotros también tenemos nuestras fiestas y podemos hacer regalos, sólo que no coinciden con las del país en el que vivimos. Y no pasa nada. Hay espacio para todos.

miércoles, 30 de abril de 2014

Musulmanes, esa amenaza para el mundo

Empiezo a estar cansada. A veces creo que no merece la pena intentar enseñar a la gente que el Islam es justo lo contrario de lo que la mayoría de las noticias nos muestran. No es que quiera que todo el mundo sea musulmán, si Dios lo hubiera querido así sólo existiría una religión, pero sí que la estulticia deje paso al conocimiento y la gente sea un poco más tolerante y menos fácil de manipular. Pero esto parece que es como predicar en el desierto. No sé de donde saca las fuerzas Tariq Ramadan, bueno sí. Es Dios quien le da el coraje para aguantar las críticas y quien le ha dotado de una elocuencia que le hace defenderse de una forma elegante y definitiva. Le acusan constantemente de tener un doble discurso, de ser un extremista y quién sabe de cuántas barbaridades más pero lo cierto es que todos quieren tenerle en sus tertulias, en sus entrevistas en "prime time" porque su presencia hace subir la audiencia de forma notable. Francia, Alemania, Suiza y Reino Unido son los escenarios habituales de sus apariciones mediáticas si bien concede entrevistas y pronuncia conferencias en todo el mundo, principalmente en países no musulmanes pues, curiosamente, pese a ser un extremista radical, los países musulmanes no le quieren en su territorio.
Hoy no va de Tariq Ramadan sino de algo mucho más doméstico. Va de cuánto tenemos que aprender en España para dejar de hacer el ridículo donde quiera que vayamos, por catetos.
El Ministerio de Exteriores veta a una diplomática por estar casada con un musulmán porque el CNI considera que su marido tiene riesgo de ser captado por una célula yihadista. Es que me da vergüenza sólo leerlo. Pero ¿qué tipo de servicio de inteligencia tenemos en este país? ¿Es que cualquiera es experto en islam y terrorismo? ¿O acaso sólo hay expertos con una visión negativa del islam? Entonces, perdónenme señores, pero no son ustedes expertos. Me acuerdo del señor experto en el norte de África de cierto periódico nacional y empiezo a comprenderlo todo. En este país, sólo eres querido si reniegas del islam y sólo eres experto si criticas a los musulmanes y si, preferiblemente, no hablas ni una sola palabra de árabe.
Así que un señor egipcio, economista y con un doctorado y casado con una diplomática es todo un peligro para la seguridad nacional ¿porque puede ser captado por una célula? ¿Pero estamos en el colegio? ¿Tenemos quince años como para que cualquiera pueda sorbernos el seso con dos caramelos? ¿Qué será lo próximo, cerrar las fronteras? No puedo entender como un país supuestamente desarrollado y con relaciones diplomáticas con tantos países y tan diversos puede tener tanto prejuicio suelto por ahí. 
Cada vez que hay una recepción a un dignatario extranjero, éste se trae a su propio cocinero y su propia comida, se establece el protocolo adecuado a la cultura del invitado y aquí paz y después gloria. Nadie se rasga las vestiduras ni hace ninguna crítica. ¿Será porque la gente de la calle desconoce estos detalles? ¿o porque cuando necesitamos dinero nos vale cualquiera? No. Creo que, simplemente, tenemos una doble vara de medir que disfrazamos de cultura y religión pero que sólo responde a los intereses económicos y basta.
En su libro, Los días de gloria, el ex banquero Mario Conde da una definición brillante de lo que él considera que es delinquir: 
"Delinquir es superar los niveles de inmoralidad media aceptada en una sociedad y además, ser descubierto".
Pero fijémonos bien en el punto en el que hace hincapié: ser descubierto. No importa lo que hagamos, pero hagámoslo con la luz apagada. Es la prensa quien decide quién vive y quién muere, a quién condenamos y a quién salvamos. Nuestros políticos nos roban, nos mienten, cobran en B, enchufan a sus amigos, son una panda de ineptos que van los domingos a misa y se ponen mantilla en las ocasiones especiales pero son nuestros. El islam es de otros.
La Iglesia se apropia de todos los inmuebles que no tienen dueño pero no podemos expropiarles la mezquita de Córdoba (que mantiene intacto su nombre) porque los moros quieren que sea mezquita ¡y sea devuelta al Estado!!! ¡Herejes! ¡Devolverla al Estado! ¡Como si el Estado fuera alguien! Fíjense que no piden quedársela (cosa que sería difícil para empezar pues en el islam no hay jerarquía eclesiástica) sino que quieren que sea devuelta al Estado pero no, aunque sólo sea por esta vez, sacamos el rosario del cajón de la abuela y decimos que aquello es una catedral y que la Iglesia debe custodiarla. Como si la Iglesia fuera a compartir sus riquezas....
Los banqueros participan en el tráfico de armas, financian guerras y dejan a los trabajadores en la calle porque no pueden pagar la hipoteca pero cuando aparecen en escena les hacemos una reverencia y decimos que el islam es una religión de necios, cuando tiene prohibida la usura. Si la banca fuera islámica, el tráfico de armas y las guerras tendrían menos capacidad de movimientos y no habría desahucios porque mucha gente jamás hubiera conseguido una hipoteca tan elevada.
Muchos políticos son del Opus Dei y donan dinero a "la obra" y son una especie de mafia que sólo se ayuda entre ellos pero nadie les margina porque todos estamos más familiarizados con el catolicismo, aunque pensemos que la Iglesia está llena de canallas. El Islam te dice que tu dinero es tuyo, que ayudes a los pobres si puedes pero que tu obligación es con tu familia.
En Cataluña han crucificado mediáticamente a un paquistaní que milita en las filas de Convergencia porque dicen que es un islamista radical. A ver, que malos los hay en todas las películas pero.... Lo peor que ha hecho este señor es ser detenido por estafa y falsificación, el resto de la noticia es un batiburrillo de tonterías para cubrir el espacio asignado: que si convoca reuniones en mezquitas, que si es presidente de una asociación de paquistaníes, que si tiene un colega que trafica, que si se hizo una foto con un fusil... Yo a este señor ni lo conozco ni sé nada de él pero eso no quita para que vea que la noticia está hecha a base de retales y suposiciones. Ortega Cano y Farruquito cumplieron condena por homicidio imprudente al volante y seguimos haciéndoles la ola. A este hombre le han detenido, pero no condenado ni juzgado. Una gran mayoría de extranjeros en este país, los procedentes de países "no civilizados", han sido detenidos alguna vez y eso no quiere decir que hayan hecho nada.
Me pregunto si no habrá diplomáticos en Colombia que puedan verse tentados a trapichear con un poco de cocaína. Al final y al cabo, tienen inmunidad, no se les revisan las maletas, no cobran tantísimo como para no poder asomarse al lado oscuro y sus consortes tienen prohibido trabajar mientras se encuentren destinados de misión en el extranjero. Esto da para cultivar muchas amistades peligrosas.... O tal vez haya alguno con hijos jóvenes que viva en Nicaragua o en El Salvador, que pueda participar en una banda, o algún mafioso que colabore en las minas de diamantes de África, etc... Pero no, parece que los musulmanes, sólo por el hecho de serlo, somos peligrosos.
No soy sospechosa de ser anti sistema, me gustan los cuerpos de seguridad, confío en ellos y me hacen sentir a salvo en mi país pero eso no impide que haya grandes dosis de garrulismo e ignorancia en ellos, aunque muchos pasen por la universidad. Somos muy de Los hombres de Paco. Me decía una amiga en Barcelona que todos los conversos estamos vigilados por la Policía. Me hizo gracia, hasta que hablé con otras musulmanas y me contaron historias increíbles de agentes que les quieren captar para obtener información. Durante un tiempo escuché sonidos raros en mi teléfono fijo así que me entretuve diciéndoles tonterías a mis supuestos vigilantes, riéndome de tener que escuchar las insustanciales conversaciones de una chica. No sé si eran paranoias mías o si hay un archivo por ahí con mi nombre. Sea lo que sea, creo que la prevención está bien pero esto ya es paranoia. No sé si algún día me pedirán a mí que sea informadora, si ese día llega, intentaré que me concedan una entrevista.

domingo, 27 de abril de 2014

1994 The bloody miracle



Bajo el acertado y sugerente título de "1994: El milagro sangriento", la televisión sudafricana ha presentado estos días un magnífico documental que recorre los cuatro años que pasaron desde la liberación de Nelson Mandela hasta la celebración de las primeras elecciones libres de las que justo hoy se cumplen 20 años. A lo largo de las casi dos horas que dura el documental, en el que tienen cabida todas las facciones políticas de la época, uno no deja de sorprenderse de la grandeza del pueblo sudafricano pero, sobre todo, del crucial papel que jugó Mandela.
Para la mayoría de nosotros en Europa, Mandela era ese entrañable anciano con camisas de estampado inusual y caminar pausado, con una eterna sonrisa empañada por una mirada triste, amigo de Bono y querido por todos que estuvo 27 años en la cárcel por luchar contra un régimen discriminatorio hacia los negros y que, un día, no sólo fue liberado sino que llegó a ser presidente de su país.
Pero Mandela fue mucho más. Mandela fue un hombre que antepuso su lucha a su vida y a su familia. Un hombre que supo renunciar a la tentación de ser liberado si aceptaba ser presidente de un bantustán y, por lo tanto, si renunciaba a la lucha de todos para conseguir poder personal. Un hombre que llegó, incluso, a divorciarse de su mujer (la misma que le esperó 27 años a que saliera de la cárcel) cuando se dio cuenta de que la Sudáfrica que él quería construir mediante la paz no casaba con la que ella quería construir a base de violencia.
El documental recorre esos cuatro convulsos años en los que el país estuvo al borde de la quiebra absoluta, de la guerra civil que quizá aún hoy no hubiera terminado y de cómo hubo que gente que murió para evitar que la reconciliación nacional fuera una mera utopía.
Volvamos atrás veinte años. Una Sudáfrica gobernada por un puñado de blancos opresores se enfrenta a la liberación del líder negro por excelencia Nelson Mandela. Las calles están en plena ebullición, todos tienen sus esperanzas depositadas en este abogado comprometido con la causa negra desde su juventud. La primera vez que se pone ante un micrófono dice que quiere construir una Sudáfrica en la que blancos y negros tengan cabida. Primer golpe a la moral de muchos sudafricanos negros que tienen la esperanza de recuperar su tierra y sus derechos erradicando la presencia blanca. Comienzan los disturbios en las calles. Durante casi cuatro años, miles de personas mueren en las calles, los barrios marginales se convierten en escenarios de matanzas indiscriminadas. Negros matando negros. Aquello por lo que lucha Mandela peligra porque el pueblo se pone en contra de sí mismo. Aquellos que abogan por la eliminación de los blancos matan a los que abogan por los postulados del Congreso Nacional Africano (CNA), el ejército facilita armas secretamente a las facciones más violentas, las matanzas se suceden en las calles. Mientras los negros se matan entre sí, los blancos respiran tranquilos porque ellos han dejado de ser el objetivo.
Nazis que cultivan la tierra, militares capaces de invadir el espacio aéreo angoleño para perseguir a los guerrilleros namibios, negros afines a los postulados violentos de Winnie Mandela.... todos son protagonistas de esta terrible historia en la que hermanos mataban a hermanos sucumbiendo a la manipulación del hombre blanco.
Y un día, por fin, llega la primavera de 1994. Estuvo a punto de no suceder. El camino fue largo, la vida de Mandela corrió peligro y si hubiera muerto tal vez la historia se hubiera escrito con mucha más sangre inocente pero lo cierto es que vivió y sobrevivió para ganar las elecciones y ver que su sacrificio personal fue bueno para su tierra.


El documental no tiene desperdicio. Es duro, muy duro. Habla de matanzas tan crueles como la de un hombre al que cuelgan de un árbol, le hacen beber gasolina y le prenden fuego vivo. Niños, mujeres, ancianos, familias enteras fueron asesinadas por otros negros que no podían asumir lo que ellos consideraban una traición por parte de Mandela: perdonar a los blancos, mirar hacia delante y ser mejores que ellos siendo capaces de compartir el mismo espacio. El esfuerzo era grande, entiendo que muchos no pudieran asumir un sacrificio como éste pero, como después también se vio en Argelia, éste era el mejor camino para acabar con la violencia. Pero no era un camino fácil.
Aún hoy, hay muchos blancos que piensan como el "amigo" Terreblanche, que estará padeciendo en la tumba mucho más dolor del que causó él en vida, pero afortunadamente los negros han demostrado ser mejores. Lo que no sólo es bueno para los blancos, que no temen ahora por su vida, sino para ellos mismos, que crecen psicológicamente sanos tras dejar atrás un pasado tan duro.
En otro post hablaré del país de contrastes que es hoy en día. Un país con mucha pobreza e inseguridad pero con una tolerancia racial, étnica y religiosa de la que muchos deberían aprender.

viernes, 8 de marzo de 2013

Rebelión en la granja

El año pasado leí "Rebelión en la Granja", todo un clásico de George Orwell que, hasta la fecha, no había tenido ocasión de leer. Me impactó la ilustración de la edición, a cargo de Ralph Steadman, con trazos fuertes, cargados de tinta, que transmiten la brutalidad de la historia. Recuerdo la lectura con motivo de un reportaje que vi hace unos días en televisión y es que la metáfora me viene que ni pintada. Se hablaba de un grupo que utiliza el nombre patrio de manera obscena, ensuciándolo, promoviendo el rechazo entre quienes antes se sentían orgullosos de escucharlo. Dicho colectivo, comandado por los animales que se creen los más listos de la granja, se aprovecha de la debilidad, de la necesidad, para comandar un nuevo orden social en el que el gallo, los pavos, los conejos, los cerdos y el gato organizan el trabajo de quienes más aportan al desarrollo de la granja: los caballos de tiro, el asno, las ovejas, las vacas, las gallinas ponedoras y el perro pastor. Está claro que cada uno aporta su grano de arena al devenir de la granja pero.... mientras que los primeros sirven para el engorde y el consumo o para cazar ratones o despertarse por las mañanas, los segundos aran la tierra, transportan las cargas, dan leche, lana, huevos y vigilan que el rebaño se mantenga siempre unido y, claro, no me negarán que su ausencia es más perjudicial para el desarrollo de la granja.... Bueno el caso es que un minúsculo grupo dentro de los primeros, que maldice su suerte por no haber nacido asno o caballo, consciente de su irrelevante papel dentro del reino animal, decide que, si no puede cambiar su naturaleza, lo que tiene que hacer es cambiar el orden social, hacer una sociedad a medida para sentirse menos fracasado. Para ello, manipula a los pollos y los conejos, preocupados hasta ahora sólo por comer y ver la vida pasar, y les hace ver que son las ovejas, venidas de Irlanda, o las vacas holandesas quienes hacen que no haya grano suficiente para los pollos castellanos y los conejos que trajimos de Flandes y que están perfectamente integrados y adaptados a nuestro clima. Al principio, la cosa no es más que un juego de niños, inofensivo aunque peligroso pero.... si se continúa por estos derroteros, puede que esta absurda rebelión se extienda a las granjas vecinas y vaya emponzoñando la apacible vida campestre. Lo absurdo del tema es que los cerdos ibéricos, empeñados en demostrar su pedigrí pata negra, han traído leones africanos y algún que otro vampiro de Transilvania para llevar a cabo su particular limpieza étnica. Además, se permiten el lujo de marginar a otros de su misma especie a los que tildan de "guarros" y les tratan con la misma brutalidad con la que, poco a poco, han ido desterrando a los que no se han plegado a sus excéntricas y despiadadas maquinaciones. Como el tuerto es el rey en el pais de los ciegos, el cerdo, que disfruta revolcándose en el estiércol y a veces sale a escondidas de la granja para rebuscar en la basura, estudia por las noches para aprender nuevas tácticas de manipulación mientras que por las mañanas se dedica a quemar todos los libros que encuentra mientras les grita a sus seguidores que el conocimiento está sobrevalorado.

"¡Fuera el pastor alemán, nuestro lince puede aprender a ladrar y dirigirá los rebaños!".
"¡Fuera la vaca holandesa, la cabra pirenaica también da buena leche!".
"¡Fuera las ovejas irlandesas, llevan siglos aquí y siguen sin hablar bien nuestro idioma!".
"¡Fuera el burro, incluso el de Mijas, tiene sangre africana!".
"¡Fuera el caballo, descendiente del moro!".
Y así, tópico a tópico, y haciendo uso del miedo a morir de inanición, los animales comienzan a dejar de cuestionarse si las órdenes son absurdas o no y delegan la responsabilidad de la granja en el cerdo, que dedica todo su tiempo a comer y dar órdenes sin descanso para evitar que el resto de animales se percaten del hecho de que las normas se modifican a conveniencia, no hay lealtades ni siquiera entre los miembros de una misma especie y, además, ya no son una granja sino una estabulación marchita y enajenada en la que un puñado de animales juegan a ser los reyes de la selva.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Marjaban ya Falastin


Handala ha ganado la batalla. Por fin, por primera vez, alhamdulillah. Anoche se celebró la votación en la Asamblea de la ONU para aceptar a Palestina como estado observador. Un estatus ridículo teniendo en cuenta que no se la considera estado miembro pero de vital importancia si atendemos al hecho de que por fin, a nivel internacional, se reconoce que es un Estado. Ahora el fin de la lucha está apenas un milímetro más cercana porque tal vez podamos reconocer que lo que se le está haciendo a los palestinos no tiene nombre, al menos no un nombre bonito, porque en Occidente no toleramos a los okupas del tres al cuarto pero sí bailamos al son del gran Okupa illuminati, de Israel, el pueblo elegido, el pueblo elegido para incordiar a todo el mundo, ya se sabe, chiquitito pero matón.
Ayer comentaba mi profe de árabe -el mejor docente con el que me he topado en mi vida- que está un poco desinflado y no tiene tanta energía como antaño para dar sus clases y aún así, vamos todos entusiasmados, nos enseña canciones, cuenta chistes y tiene humor hasta para comentar el varapalo eletoral del "mesías artúrico" de Uriolistán. Lamentaba la situación que atraviesa su país, Siria, y las terribles consecuencias que eso ha tenido sobre la población y, por ende, sobre su familia. "Están todos dispersos, perdidos por Europa y Oriente Medio, y mis hermanas están muy angustiadas porque mis sobrinos se han ido con los rebeldes y no saben donde están". Me acordé de Palestina. Esa pequeña tierra fabricante de terroristas en potencia. Y de Líbano. Y de Irak. Y de Afganistán. Occidente tiene la culpa de todo porque cuando pisoteas a la gente, llega un momento en que alguno se rebela y lo hace con la misma o incluso con más violencia de la que tú estás ejerciendo, visto que el aguante, la paciencia y la fe no parecen ser suficientes. Así que, todos deberíamos reflexionar sobre el hecho de que, viviendo en nuestras cómodas casas en el Estado del Bienestar, es muy fácil criticar la violencia y la desesperación pero cuando la situación se alarga, y el vecino mira para otro lado, no queda más que encomendarse a Dios y luchar por los tuyos ya que nadie va a venir a ayudarte. Entonces, y sólo entonces, la violencia se convierte en la única forma de defensa.
Handalá ha ganado la batalla con los votos en contra de nueve países: tres importantes (EEUU, Israel y Canadá), dos que no sé qué pintan en esta guerra (República Checa y Panamá) y cuatro islas perdidas (Nauru (13.000 habitantes); Palao (300 islas, 20.000 habitantes); Micronesia (cientos de islas, 340.000 habitantes); Islas Marshall (2 archipiélagos; 66.000 habitantes)) que, curiosamente, pertenecen a la órbita de EEUU o fueron ex colonias suyas y que, supongo que votaron en contra para hacer bulto porque....
Sea como sea, lo cierto es que hoy, Palestina es un poco más Palestina para el resto del mundo. ¿El fin de la violencia? Lamentablemente no creo que mis ojos lleguen a verlo aunque espero equivocarme.

sábado, 27 de octubre de 2012

Los clandestinos


Acabo de terminar de leer "Bilal sur la route des clandestins", un relato real sobrecogedor de un periodista italiano que se adentra en África para recorrer en primera persona la ruta que lleva a los clandestinos que llegan a Libia para embarcar hacia Lampedusa. El texto se hace a menudo pesado, páginas y páginas en las que tan sólo hay descripción de sensaciones, olores, impresiones, sin que suceda nada. Sin embargo, es imprescindible para que el lector se aproxime ligeramente a lo que padecen quienes se embarcan en una aventura que, para muchos, termina con la muerte.
Justo esta semana, los servicios españoles de Salvamento Marítimo rescataron apenas a un cuarto del cargamento de una patera con vida. Otro cuarto fueron cadáveres y de la otra mitad no se sabe nada. Fueron alertados por un familiar que, alarmado tras no recibir noticias del desembarco, se temió lo peor. Una vez más, nuestros vecinos marroquíes echaron la vista a otro lado y se negaron a socorrer a unas personas al límite de sus fuerzas porque "no eran ciudadanos marroquíes ni viajaban bajo bandera marroquí". Así se las gasta el Moha, el emir de los creyentes. Subhana Allah. 
Pero dejemos a un lado la falta de compasión de las autoridades marroquíes y centrémonos en el drama de lo que está pasando. Años y años de pateras cargadas con decenas de personas que, en muchos casos, nunca han visto el mar. Muchos mueren por el camino, se ahogan en la travesía o perecen en el desierto, abandonados a su suerte tras un ataque de piratas del desierto, condenadas a la prostitución en oasis en Níger....
No puedo entender como alguien puede negar la existencia de Dios viendo semejante drama. ¿Acaso nosotros nos merecemos esta vida de pachás que tenemos? ¿Nos lo hemos ganado de alguna forma? ¿Ellos merecen morir de ese modo por el mero hecho de nacer en el continente equivocado? No lo creo. Sólo Dios sabe por qué las cosas suceden de este modo pero es imposible pensar que tras esta vida no hay nada. Que ésta es la única lotería posible. No puede ser. Toda esta gente embarcándose casi en canoas para cruzar el Estrecho y nosotros pensando que lo hacen por vicio (y yo aún recuerdo cómo me mareaba en los ferries que iban a Ceuta). ¿Ya está? No es posible. Ellos se embarcan con la esperanza de un futuro mejor y la certeza de que cualquier cosa que les suceda viene determinado por Dios, y nosotros nos quedamos en el sofá, lamentando las noticias de una nueva llegada masiva, intentando cerrar las fronteras y seguros al cien por cien de que Dios no existe y de que el azar y el esfuerzo personal es lo que hacen de nosotros lo que somos. Hay días en los que la nube no me deja ver el sol. Hay días en los que la indignación me puede hasta límites que ni sospecho, provocando la escritura de posts caóticos en los que tan sólo busco canalizar mi rabia, mi desesperación, mi tristeza. Ayer fue el día del cordero. Un día de compartir, de festejar, de hermandad. Pero falta aún tanto para lograr una verdadera hermandad, una verdadera preocupación por el prójimo... No pierdo la esperanza, no del todo. Y sigo tratando de aportar mi granito de arena pero hay días que lo veo todo tan negro....


viernes, 4 de noviembre de 2011

Los nuevos españoles

Estoy trabajando en un nuevo post con motivo de las elecciones, por una vez voy a ser una ciudadana verdaderamente informada, me voy a leer TOOOODOS los panfletos de nuestros políticos y voy a tomar notas para ver qué saco en claro. Pero páginas y páginas de paja llevan su tiempo así que, en un paréntesis enciendo la tele: Ricky Martin y Benicio del Toro (el hermano mayor, latino y desmejorado de Brad Pitt) ya son españoles.
¡Tela con Zapatero! ¡Con la que está cayendo y nos trae más inmigrantes latinos! ¡Ah, no, que son portorriqueños! ¡Que son medio estadounidenses! Y no son inmigrantes, son turistas, ilustres convecinos, miembros de la alta sociedad...
Digo yo que a estos, no se les ha hecho ningún examen ni se les ha mareado con el papeleo. Lo del idioma lo entiendo, está sobradamente acreditado que ambos dominan el español. Pero, y ¿qué hay de residir en España durante al menos tres años? Según han dicho en la tele, ambos tramitaban sus papeles desde hace sólo unos meses. A Ricky Martin un fraudulento empadronamiento en casa de Esther Cañadas le ha servido. Por menos de eso a más de un "ilegal" lo han empapelado. Ahora ya puede cumplir su sueño. ¿Ser español? ¡¡¡¡¡No!!!! Casarse con su novio. Si es que paraíso fiscal no seremos pero hay muchos tipos de paraísos...
A Benicio del Toro, querer visitar a su familia en Barcelona sin pasar por la cola de extranjeros le ha servido de motivo más que de peso para lograr el tan ansiado pasaporte del Reino de España.
Recapitulando. Los padres que empadronan a los niños en casa de los abuelos para conseguir un mejor colegio pueden ser multados pero Ricky Martin se empadrona en casa de una amiga y no pasa nada. A los sin papeles no les dejan empadronarse para negarles las ayudas sociales aunque vivan y trabajen en España y a Ricky le hacemos la ola por querer venir a casarse a nuestro país. Total, para qué, si en EEUU, que es donde va a seguir viviendo, seguirán sin reconocerle el matrimonio.
Para conseguir la nacionalidad, normalmente, tienes que acreditar 3 años de residencia continuada. La paranoia llega a tal punto que en Cantabria, las ongs te recomiendan que vayas al médico una vez al mes para que tengas un papelito oficial que acredite que has vivido allí cada uno de los meses de esos tres años porque si no, te deniegan la residencia. Luego se colapsa la Sanidad...
Criticamos a Fernando Alonso, Arantxa Sánchez Vicario y tantos otros por residir en el extranjero y eludir los impuestos de España pero dejamos que estos dos artistas se nacionalicen para seguir siendo lo mismo de siempre para ellos: un lugar al que ir de vacaciones y, ahora, al que venir a curarse si enferman ahorrándose así la carísima y elitista sanidad estadounidense.
No nos gustan los "panchitos" porque son pobres, vienen a trabajar, pagan aquí sus impuestos, compran la leche, el pan y los huevos de aquí, se endeudan aquí, educan a sus hijos aquí y creen, ¡ilusos!, que les vamos a recibir con los brazos abiertos por ello. Y sin embargo, abrimos los brazos a dos "panchitos" de postín, que pasan olímpicamente de España, que no trabajan por ella, ni invierten en ella, ni nada de nada, pero les damos el pasaporte ¿para qué? ¿para presumir de que son españoles? Si jugaran con la selección y ganasen algo, todavía pero estos, ¿para qué? ¿Esto no es discriminar? ¿Por qué con dinero todo es más fácil? ¿Será que así se aseguran dos votos más para Rubalcaba? Pensaba que este post no iba de política pero al final sólo se reduce a eso, a imagen, pose y política.


jueves, 27 de octubre de 2011

In Justicia



El Palacio de Justicia de Cataluña acogió el lunes un acto que, bajo el título "Igualdad en Europa: el principio de la no discriminación en la práctica jurídica", prometía ser interesante. Bajo la supervisión del presidente del Tribunal Superior de Justicia catalán, los tres ponentes desgranaron a lo largo de casi dos horas sus principales argumentos para afirmar con rotundidad que Europa ofrece las máximas garantías de igualdad de trato a todos sus ciudadanos, sin importar su origen, sexo, religión o raza. La teoría resultó realmente bella pero la práctica... Ninguna de las cuatro cuestiones que se abordaron desde el público fue contestada con precisión, limitándose a vagas referencias al hecho de que si Europa tiene normas que acotan la libre circulación de los inmigrantes por el espacio Schengen no es por discriminación sino por orden y protección. No entré con la idea de hacer ninguna pregunta pero reconozco que no lo pude evitar al escuchar a Luis María López Guerra, juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y ex secretario de Estado de Justicia entre 2004 y 2007, decir que: "hablamos de discriminación cuando nos encontramos con un trato diferencial ante un tercero en situaciones iguales".

Así que me lancé:

- Señor López Guerra, partiendo de la definición que nos ha dado de lo que es la discriminación y suponiendo que la falta de desarrollo de la Ley de Libertad Religiosa deja muchas lagunas en su aplicación, ¿podría explicarnos cómo es posible que distintos centros de enseñanza públicos reaccionen de diferente manera ante una niña que acude a la escuela con hiyab? Entran en choque dos derechos fundamentales: el derecho a la no discriminación por religión y el derecho a la educación. ¿Por qué debe un director escolar decidir al respecto? ¿Eso no le compete al Estado, como responsable de la enseñanza pública?

- Es una cuestión difícil la que me plantea y la verdad es que no tengo una postura clara al respecto. Si me pregunta a mí, yo soy más partidario de la casuística, de que se estudie cada caso, uno por uno, y que sea el centro quien valore la idoneidad o no de aceptar a esa chica con esa vestimenta. Tenga en cuenta que aquí entran en juego factores como la higiene o la peligrosidad, al hacer gimnasia, por ejemplo, y también cómo afecta este hecho a los demás alumnos, a los que también debemos proteger. Porque el que esa chica se identifique como musulmana conlleva, automáticamente, que los demás se identifiquen como no musulmanes.

Hmmmm, grandísimos argumentos los esgrimidos aquí. Ante semejante verborrea, ¿qué decir? Pues absolutamente nada. Me hubiera gustado decirle al caballero que si "invitamos" amablemente a la chica a abandonar el centro por otro en el que la acepten, indirectamente, la estamos discriminando al relegarla a centros de mayoría musulmana y convirtiéndolos, por tanto, en guetos educativos y fomentando, por tanto, la descohesión social ya que la convivencia entre musulmanes, cristianos, ateos, judíos, budistas y naturistas no será normal ni integradora. Además, ¿proteger a los demás? ¿de qué? ¿en qué molesta una chica musulmana al resto de compañeros? ¿acaso es un mal ejemplo a seguir? Todo lo contrario. Es probable que sea mejor compañera y alumna que la mayoría de los estudiantes.

No es un tema a debate en cuestión de indumentaria porque no se trata de una moda sino de una cuestión puramente religiosa y, por lo tanto, no entra dentro de los códigos de vestimenta.

Pero lo mejor es lo de que su identificación conlleva también la identificación de los demás. ¿Pero acaso no nos definimos constantemente? Los rubios recuerdan a los morenos que no lo son; los negros también saltan a la vista; los guapos no existirían si no hubiera feos... ¡Pero qué sarta de tonterías! Nuestros gestos, nuestro aspecto, nuestra ropa, nuestro físico, nuestro vocabulario, nuestras aficiones, nuestros amigos.... todo nos define y nos diferencia de los demás en tanto que nos iguala a otros así pues ¿dónde está el problema?

A veces me asusto de la gente que nos gobierna, de los que nos protegen, de los que velan por nosotros, porque como humanos que son también se dejan llevar por sus intereses ¿y eso no es discriminatorio? A partir de ahora sólo me relacionaré con los que sean exactamente iguales que yo...... es decir, conmigo misma.








martes, 9 de agosto de 2011

El Corán y las mujeres (Conclusión)

El Corán lo que te enseña es a fomentar unos valores que perdimos al son de la globalización y la cultura laica occidental. Si atendemos a lo que dicen los medios, con intención de manipular y fomentar la islamofobia o, simplemente, reflejando realidades puntuales que se viven en ciertos países: lapidaciones en Irán y Sudán, burka afgano, prohibición de conducir a las mujeres en Arabia Saudí... seguro que muchos dirán que el Islam no es una religión de paz ni tampoco igualitaria pero es que eso no es el Islam. Ser musulmán es seguir lo que dice el Corán y ahí no se dice nada de que haya que matar a nadie, aunque sean de otra religión, ni que las mujeres deban estar encerradas en casa o tapadas con una sábana que les impide ver y caminar, ni que ellas deban estar en casa mientras los hombres se casan con otras y disfrutan de la vida. En el Corán, lo primero que se hace es instar al estudio tanto a los hombres como a las mujeres, a que aprendan; se dice que la mujer debe estar siempre disponible para su marido y que el marido debe estar siempre disponible para la mujer; que cualquiera de los dos puede solicitar el divorcio; que en la religión no hay coacción que valga porque es algo personal que sale del corazón y nadie puede imponerle a otro una creencia; que aunque pueden casarse con hasta cuatro mujeres (aquí es muy importante señalar que el contexto se refiere al siglo VII y que apenas un 2% de los musulmanes del MUNDO son polígamos) Alá recomienda que sólo se casen con una; que la mujer debe mantener su recato en sus actos y su vestimenta y por eso recomienda el uso del hijab pero que son ellas quienes deciden si se lo ponen y en qué momento lo hacen; que el hombre baje la mirada al hablar con una mujer en señal de respeto y recato; que todos pueden rezar en la mezquita aunque deben agruparse por sexos porque eso facilita la concentración; que la carne debe ser halal porque se nombra a Dios y porque no se maltrata al animal con descargas eléctricas como en el resto de mataderos; que hay que ser buenas personas, compasivos, pacientes, tolerantes y solidarios; que se prohíbe la usura porque no es lícito enriquecerse a costa de los demás (por eso tenemos ahora esta crisis tan brutal); que sólo recordando a Dios y rezando a diario, el hombre es capaz de recordar que no es más que un habitante más de la Tierra, que no es dios sino criatura; que si ayunamos en Ramadán, sabremos lo que se siente al pasar hambre y tendremos una mayor conciencia social y así estaremos más cerca de Dios.
Obviamente todo esto no sirve de nada si no eres creyente pero, igualmente, si se quiere ver con mente abierta, y aunque haya cosas con las que se puedan no estar de acuerdo, lo cierto es que nada de lo que promueve es una locura, que tiene valores deseables por todos, que busca tener una sociedad justa, en la que todos tengamos de todo, en la que las familias permanezcan unidas basándose en el amor y el respeto, en que seamos mejores personas y mejores ciudadanos. Aquellos que crean que el mundo surgió de la casualidad y que surgimos de una célula microscópica que hoy salió del agua y mañana tal vez llegara en una nave espacial, no estarán de acuerdo en eso de rezar a Dios, de darle las gracias, pero tampoco podrán negar que algo de lo que acabo de mencionar sea malo para el hombre o para quien le rodea. Poner límites no es coartar la libertad de nadie, es establecer un orden para que las cosas funcionen. Al menos eso es lo que enseñamos a nuestros hijos ¿no? Por todo lo expuesto dejé de pensar que las musulmanas conversas eran unas locas ignorantes y decidí asumir este modo de vida en apariencia tan distinto del anterior pero, en realidad, tan parecido, sólo que está formado por gente que intenta con cierto ahínco luchar contra ese conformismo occidental. De repente, encontré la forma de vida en la que encajaba, la forma de ser que me convencía, el tipo de sociedad que querría para mi y el modo de vida que me gustaría enseñar a mis hijos.
Siento haberme alargado tanto, pero espero que esta explicación haya servido para responder a sus inquietudes.

El Corán y las mujeres (La dictadura de la sociedad)

¿Por qué tengo que llevar un vestido con escote de vértigo cuando mis colegas de profesión van con un traje y corbata pasando calor en pleno verano? Yo entiendo que la llamada al recato en el Corán va por ahí porque, nos pongamos como nos pongamos, y aunque me pese, lo cierto es que no somos iguales, no es lo mismo ser hombre que mujer y la sociedad también reconoce estas diferencias aunque nosotros las hayamos interiorizado. Lo que más rabia me da es que esta sociedad hipócrita en la que vivimos nos hace creer que gozamos de total libertad cuando las mujeres no dejan de ser objetos por más que se trate de señalar con el dedo a los demás. Aunque las operaciones de estética han crecido entre los hombres, son las mujeres las que se someten a ella con más frecuencia presionadas por una sociedad de consumo que potencia las mujeres eternamente jóvenes y perfectas, desnaturalizadas, en las que ser madre no está bien visto y en la que la realidad dice que tenemos que ser supermujeres para poder llegar a todo. Porque a pesar de todos los avances, la conciliación de la vida familiar y laboral sigue siendo una utopía.

El Corán y las mujeres (La vestimenta)

En cuanto a la vestimenta, se establece que ambos deben ser recatados, en el actuar y en el vestir, si bien se recuerda que las mujeres son seres más frágiles y sus atractivos deben permanecer ocultos a la vista de los hombres que no sean sus maridos o de su familia. A ver, que este punto es polémico. Si lo vemos desde una perspectiva feminista occidental, más de una puede echarme a los leones pero vayamos por partes. Lo de la fragilidad es evidente: somos más sensibles y con menor fortaleza física. Que es injusto, tal vez. Pero la realidad es que a una mujer se la puede herir con facilidad con según qué palabras (por eso el Corán recuerda que hay que ser cariñosos unos con otros y que no se debe ser brusco con las mujeres) y somos las únicas a las que se puede violar, entre otras cosas, porque hasta el hombre más enclenque suele tener más fuerza que una mujer. Es por ello, que nos pongamos como nos pongamos, no somos exactamente iguales. No en cuanto a derechos o deberes civiles, pero sí en cuanto a constitución física, psíquica y roles en la familia o, incluso, en la sociedad. Por estos motivos, pensando muchas veces en la protección de las mujeres, se las invita al recato en el vestir para que no sean consideradas un objeto y sean valoradas por su intelecto o por su personalidad y para que, se reserven lo mejor de sí mismas, físicamente hablando, para sus maridos. A ver, si queremos verlo desde una perspectiva feminista en plan “nosotras parimos nosotras decidimos” pues habrá quien diga que estoy chalada pero ahora mismo, las mujeres no somos sino objetos de deseo, muy a mi pesar. ¿En qué se traduce? En la forma de hablar de los chicos: “mira que tía más buena”, “ a ésa la echaba yo un buen ....”, etc, etc. En los trabajos, sobre todo si son cualificados, se contrata a las guapas (basta con ver la tele: Helena Resano vs Pedro Piqueras; Sara Carbonero vs Patxi Alonso; Susana Griso vs Matías Prats....) sobre las feas, aunque éstas estén más cualificadas. En los ambientes laborales donde abundan los hombres, te meriendan con la mirada, no siempre te miran a los ojos cuando te hablan y ni siquiera esperan que sepas sumar. Al menos es mi experiencia, aunque esto obviamente no sucede en todos los casos. Estamos acostumbrados a ver los tatuajes de todo el mundo, hasta los más recónditos; la ropa interior de todo el mundo; lo único que importa es exhibirnos pero el hecho es que entre los hombres, a pesar de que son libres e iguales a nosotras, sólo van de esa guisa los ni-nis poligoneros o los gays que deciden pregonar su condición a los cuatro vientos.

El Corán y las mujeres (¿discriminación?)

Al principio, aunque quedaba con algunas mujeres de vez en cuando, pensaba que era imposible que una mujer española, criada aquí, con toda esa libertad que las feministas se empeñan en recordar que se ha conseguido con tanta sangre y sudor, pudiera convertirse en musulmana y, a la vez, estar en plena posesión de sus facultades. Pensaba, incluso, que eso tenía que ser porque no tenían estudios o no habían salido nunca de casa, o eran feas, ¡menudas razones! Sin embargo, poco a poco fui planteándome la posibilidad de que yo fuera la equivocada. El Corán, de veras recomiendo su lectura, siquiera a modo de investigación, es un libro sagrado que comparte en esencia los principios de la Biblia con un lenguaje que, a mi juicio, es menos agresivo que el del Antiguo Testamento, que me parece de todo menos lleno de amor. En él, se recogen, a mi juicio, muchos aspectos que son comunes a las demás religiones, sólo que los creyentes de las otras se han relajado en su práctica y los musulmanes no. Al contrario de lo que se piensa, en ninguna parte del Corán se discrimina a las mujeres tal y como afirman sin sonrojarse los medios de comunicación. Ni poco ni mucho ni nada. Ambos irán al Paraíso o arderán en el Fuego eterno y serán juzgados conforme a sus actos el día del Juicio Final. No importando lo que sus hijos, hermanos, padres o cualquier otro familiar hagan. Cada uno pagará o será recompensado sólo por lo que haga. Obviamente, tanto unos como otros tienen todo el derecho a trabajar fuera del hogar si bien muchas mujeres eligen quedarse en casa. De hecho, la primera mujer del Profeta Mahoma, Jadiya, era una importante comerciante de la época y nadie llevaba sus asuntos salvo ella. Las únicas diferencias, que no discriminaciones, se establecen en dos puntos: la herencia y la vestimenta. La herencia establece que la mujer recibe una parte menor que el hombre (no recuerdo la proporción) por una única razón: mientras que el hombre está obligado a mantener a su familia, la mujer puede disponer de su dinero como quiera y su sustento debe estar garantizado o bien por el padre o bien por el marido. Veamos esto en términos no extremistas, por favor. Obviamente, puede trabajar y mantenerse ella sola al igual que en España. Sólo que, en términos de reparto de herencias, se trata de proteger a los cabezas de familia, que tienen que alimentar a más bocas y son responsables de más personas mientras que las mujeres no tienen esa obligación y ni siquiera sus maridos pueden obligarlas a compartir ese dinero si no quieren, aunque machistas pueda haber como en todas partes. Nótese que, normalmente, las mujeres musulmanas no viven solas sino que forman parte de grandes familias y no es común que permanezcan solteras.

El Corán y las mujeres (Introducción personal)

¿Por qué el Corán insta a las mujeres a cubrir su cuerpo y a los hombres no? Esa es una cuestión que, antes de conocer el Islam, me parecía tremendamente injusta y discriminatoria, como si las mujeres no valiéramos nada y tuviéramos que escondernos. Residí durante un tiempo en una ciudad donde la proporción musulmanes/cristianos era del 50% y traté de aprovechar mi condición de periodista para tratar con musulmanes e indagar un poco más sobre una religión que era tan diferente a la que, de algún modo, yo había aprendido. Preguntaba y preguntaba sin parar y cada respuesta que obtenía de los propios musulmanes, me convencía aún más de mis prejuicios. Ninguno de aquellos con los que me topé supo darme una explicación detallada de las razones y, tanto hombres como mujeres, se limitaban a regalarme un “porque sí” para cada una de las preguntas, no siendo su respuesta tanto una forma de librarse de mi como una expresión de la dificultad que tenían para explicar conceptos que aprendían desde pequeños y que, tal vez, ninguno se hubiera parado a plantearse antes, habida cuenta de que en esa ciudad, musulmanes y cristianos coexistían pero no convivían. Mucho tiempo después, conocí a otro musulmán que me hizo ver las cosas de diferente manera. Esta vez yo no iba tanto de periodista ávida de conocimiento como de resabidilla. Compartiendo muchas horas de trabajo y de charla, me di cuenta de que tal vez yo estuviera equivocada pues él siempre tenía respuestas que nada tenían que ver con lo que yo creía saber y que me descolocaban y me hacían replantearme hasta qué punto yo sabía algo o ésta era una persona excepcional con un entendimiento de la religión única en su especie o quién sabe qué. El caso es que, por tercera vez, tuve que hacer las maletas y, una vez más, nuevos musulmanes se cruzaron en mi camino. A estas alturas, empezaba a creer que ya no eran casualidades, que ese Dios del que sólo me acordaba para pedir cosas o solucionar lo malo, quería decirme algo.

lunes, 28 de marzo de 2011

Cabreos matutinos: mensajes en cadena

Cuando ya tenía la entrada escrita, el cacharro va y se cuelga. ¡Maldita tecnología! Claro, ahora no me apetece reescribir con el mismo esmero, así que ahora habrá más cabreo y menos esmero. La idea de hoy iba sobre los mensajitos en cadena, que me sacan de quicio y me llevan irremediablemente a dejar de hablarme con medio mundo. Pero bueno, yo solita siempre he apuntado maneras porque es que no soporto la imbecilidad supina. Lo siento, me supera. Tal vez alguno de mis incontables lectores crea que soy una prepotente, tal vez pero, sinceramente, me da igual. Porque estoy harta. Harta de recibir mensajes idiotas creados por desconocidos con intereses ocultos o manifiesta xenofobia. Harta de que nadie se pare a reflexionar y de recibir comentarios tan ingeniosos como: "¡qué fuerte!" o "así va España". La verdad es que los remitentes, intelectualmente hablando, no son recomendables ni como pajes reales pero bueno, el hecho es que son ellos, y su mensajitos, los que hacen que el imaginario colectivo esté plagado de prejuicios que nada tienen que ver con la experiencia vital o con el conocimiento. Porque, mira, si vives en un barrio lleno de inmigrantes y no hay un vecino que se salve y no te haga la vida imposible, es una faena pero te consiento que generalices aunque no esté de acuerdo pero es que el 99% de la gente que me reenvía estos mensajitos tiene la misma vida social que una ameba y nunca ha salido más allá de los confines de su barrio y creen que multiculturalidad son los anuncios de Benetton. Pero ¿qué bobada es esa de que los musulmanes son ignorantes, no como los judíos, porque casi no tienen Premios Nobel? ¡Como si los premios fueran justos! ¡Pero si no lo son ni los Goya y son más de andar por casa que Loles León! Cuando veo razonamientos tan estúpidos, sólo a la altura de los de Thilo Sarrazin, me pregunto si no podría venir un tsunami intelectual que arrasase con las cabezas de todos aquellos que nunca han utilizado sus neuronas para algo de provecho, que no se han molestado en amueblar la única parte de su cuerpo que, realmente, les podrá servir de ayuda a lo largo de tooooooda su vida. La única parte, viscosa, gelatinosa, gris, sin la que no somos absolutamente nada y que podemos amueblar con la gratuidad de un consumo inteligente de internet o de un carnet de biblioteca. Pero no, todos a hacer dieta, a ver telebasura (para contrarrestar la falta de comida, jejejeje), a estar megaestupendos para que la sociedad nos acepte por nuestra apariencia porque lo demás no importa, sólo importa el aparentar. ¡Madre mía, tanta imbecilidad me agota!

lunes, 21 de marzo de 2011

Tres reyes

Esta peli de George Clooney no pasará a los anales de la historia del cine por su calidad interpretativa, ni por su argumento, ni tan siquiera por la fotografía pero sí que ha dejado una huella en mí.
Escena: Mark Whalberg está siendo torturado por unos milicianos iraquíes pro-Saddam cuando, de repente, su torturador le pregunta: "¿Qué pasa con Michael Jackson?". La cara del aguerrido soldado estadounidense es todo un poema, un pirado va a torturarle ¿y le pregunta por el rey del pop?
- "No sé qué pasa".
- "Michael Jackson es el rey del pop de un país enfermo. Un negro se aclara la piel y se estira el pelo porque tu enfermo y jodido país hace que el hombre negro se odie a sí mismo, igual que odiáis a los árabes y a los niños que bombardeáis".
No es ninguna tontería. Este sábado se celebró en Barcelona un acto con bastante gente del mundo de la cultura en contra del racismo. ¿Asistentes? Menos de 300 personas. Un dúo de raperos hip-hoperos de Guinea Ecuatorial llamado West Barna sube al escenario cantándole a los "negros". "No debemos avergonzarnos de ser lo que somos, tenemos que conocer nuestras raíces, no vivir de rodillas ni comportarnos como blancos, somos negros, africanos".
Cantaban a los africanos, a los inmigrantes, a todos aquellos que viven de rodillas en sus países de acogida, renegando de sus raíces, de lo que son, tratando de parecer lo que no son. "Así estamos haciendo un flaco favor a nuestra gente, a nuestra historia". Occidente se encarga bien de su cometido: hacer que todos quieran ser como nosotros. En China, la nueva clase media llega al extremo de operarse los ojos para que no estén rasgados. El máximo exponente de todo esto fue, sin duda, Michael Jackson. Está claro que nadie va a decirles que se equivocan, la soberbia de Occidente no tiene límites. Como colofón me quedo con la frase que nos regaló una antropóloga cuyo nombre no recuerdo: "No debemos pretender enseñar a nadie de quien no queramos aprender". La riqueza está en la diversidad. Somos diferentes y tenemos mucho que aportarnos unos a otros, pero eso no debe suponer un motivo de trato desigual. Diversos pero iguales, con los mismos derechos. ¡Ay!

jueves, 16 de septiembre de 2010

Apesta (por Maruja Torres; EL PAÍS 16.09.10)


De tan obvio resulta exasperante. Los gitanos son delincuentes. Los sindicalistas liberados -y por qué no todos los sindicalistas- son vagos. Los musulmanes, fanáticos. Los inmigrantes nos quitan los trabajos. Los chinos se quedan con los mejores comercios. Todos los que no son como yo son peores que yo. Y no quiero tenerlos cerca. ¿Exagero? Espera y verás. Lee los comentarios que se realizan en este periódico en versión digital, al pie de informaciones sobre expulsión de extranjeros. Producen pánico. Va a ser que las naciones que componen esta Europa, que milagrosamente deseó estar unida, siguen siendo tan bordes como cuando iniciaron la I Guerra Mundial y mandaron a millones de hombres a perecer en las trincheras del continente por unos cambios de fronteras o la rebañina de un par de imperios. Ya no somos unas bestias analfabetas. ¿Lo eran ellos? ¿Aquella Inglaterra que había coronado su revolución industrial? ¿Aquella Francia repleta de intelectuales? ¿La tierra de Goethe o la del Dante eran países por desasnar? ¿Los gobernantes eran brutos iletrados? ¿La carne de cañón no amaba al prójimo? Unos plantaron la semilla del odio, los otros se la dejaron germinar. La cosa va más o menos de este modo. Introduce un eslogan simple en las mentes resentidas y mediocres, que siempre necesitan echar la culpa a los demás: florecerá. Son mayoría. Puede que las víctimas de la crisis de ahora sepan que los responsables están arriba. Pero ya que no les pueden echar, ¿por qué no un poco de racismo, para entretenerse? Berlusconi abrió la veda -y miramos hacia otro lado-, Sarkozy continúa, desvía la atención de sus escándalos financieros con deportaciones, y sus súbditos le aplauden. Desde su balcón de la Comunidad Autónoma de Madrid, la señora baronesa exige que a los liberados se les quiten los cruasanes. Lleva tiempo, el Gobierno de Madrid, asfixiando a los sindicatos. Esto huele a Chanel y a mierda que tumba.

viernes, 19 de febrero de 2010

Discriminación

Leo un artículo de opinión en El Mundo titulado “Halal burguer” y me da la risa. El susodicho escrito habla de la decisión de una cadena de comida rápida francesa de servir en sus establecimientos comida halal (conforme a los preceptos islámicos) para atraer así a la clientela musulmana, que no es poca. Al parecer la decisión a levantado ampollas en Roubaix, un municipio del norte del país, donde el Frente Nacional ha expresado su malestar por una decisión que “considera inaceptable y discriminatoria”. Y yo me pregunto, ¿dónde está la discriminación? A los cristianos nos da igual que un animal muera mirando a La Meca o a Cuenca siempre que se sigan las normas higiénico-sanitarias correspondientes y esto está fuera de toda duda. Entonces, ¿a qué viene esta protesta? Nosotros vamos a poder seguir comiendo allí aunque no sirvan carne de cerdo y, además, todos aquellos que antes tenían que hacerse las hamburguesas en casa por no disponer de alternativas, podrán compartir con nosotros las mismas instalaciones. ¡Aaaahhh! ¿Será que ése es el verdadero motivo de tanta indignación? ¿Años y años de democracia y seguimos adelante con nuestros prejuicios de colonos?

lunes, 23 de noviembre de 2009

El imperio del mal

Cada vez somos más salvajes. No tengo ninguna duda. Lo de los piratas somalíes tiene un pase primero porque somos nosotros quienes les damos armas y segundo porque viven en el caos más absoluto. Es la lucha por la supervivencia pura y dura pero ¿y nosotros? Rosa Díez acaba de proponer que se instaure en España la cadena perpetua revisable. No digo que no haya muchos que se lo merezcan pero nuevamente estamos ante un vano intento de poner soluciones ante hechos consumados pero ¿cómo evitarlos? Sin embargo, lo que más me llama la atención es lo de los rabinos ultraortodoxos israelíes que justifican el asesinato de bebés gentiles, es decir, no judíos. Y es que, claro, si se trata del germen del mal ¿cómo no permitir su exterminación antes de que crezca y haga realidad su animadversión contra el pueblo elegido? Luego resulta que la culpa de todo la tienen los árabes que son unos salvajes que se inmolan y matan indiscriminadamente pero no son sus imames quienes les invitan a hacerlo, aunque pirados los haya en todas partes. El caso de Israel es distinto, sin duda, porque si ellos no se defienden con fiereza el "imperio del mal" puede tratar de aniquilarlos, no importa que para ello mueran niños o gente inocente. Parece que la lectura del holocausto sólo debe servir para proteger al pueblo judío y no para que ellos mismos traten de vivir en paz y no apuesten por el genocidio. Está claro que cualquier excusa vale para justificar la barbarie así que, gentiles, tened cuidado.