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lunes, 9 de abril de 2018

El timo de la invasión árabe

Cada cierto tiempo, cuando las noticias no nos ofrecen nada en contra del Islam o de los musulmanes, los medios se las ingenian para sacar temas que mantengan esa islamofobia bien latente en nuestras mentes. Hoy, El País se despacha con un artículo que, para empezar, es totalmente inexacto en sus afirmaciones y, para seguir, ofrece un análisis totalmente erróneo. El plumilla encargado del tema, no conoce nada de la historia de Al Andalus y menos aún de los arabistas y orientalistas y sus distintas tendencias. En la noticia titulada "El "fraude" que intenta tergiversar la historia de Al Andalus, el periodista se lanza a criticar, sin ningún rigor académico, la vertiente apoyada, entre otros, por Ignacio Olagüe, Américo Castro y, más recientemente, por Emilio González Ferrín de que lo de Al Andalus no fue una invasión ni la Reconquista fue tal pues se tardó en ejecutar nada menos que 8 siglos. 
Territorio conquistado en el siglo VIII

Ninguno de estos tres insignes arabistas niega la presencia árabe en España ni tampoco la del Islam, lo que afirman es que la tesis de que un grupo de árabes y bereberes cruzó el Estrecho de Gibraltar en barco en el año 711 y no solo nadie les vio llegar, en una travesía que no se hacía, precisamente, en una hora como en la actualidad, sino que, en tres años, ¡en tres años!, conquistaron casi toda la Península, es la cosa más absurda que se sostiene desde hace décadas entre los historiadores.

Si el redactor se hubiera molestado en leer antes algo sobre estos tres historiadores, entendería que lo que ellos exponen es que no es viable conquistar un territorio tan vasto en solo tres años por muy poca población que hubiera y que, siendo su entrada exclusivamente por vía marítima, no es asumible que no hubiera vigías que se percataran de tal invasión, es decir, de la llegada de decenas de barcos a sus costas, dispuestos a invadirles. Lo que ellos sostienen es que, primero, los musulmanes llegaron invitados por los propios visigodos, enzarzados en aquel momento en luchas fraticidas, y, en segundo lugar, que la gente, harta de los desmanes de sus gobernantes y viendo quizá, algunas bondades del Islam, pero, sobre todo, teniendo en cuenta que en aquella época el arrianismo aún tenía muchos adeptos, y que el Islam se le parecía mucho, se convirtieron voluntariamente a una fe nueva que suponía un soplo de aire fresco frente a los corruptos visigodos y que, además, enraizaba con unas creencias que muchos tenían todavía muy arraigadas. Nadie niega que Al Andalus surgiera ahí ni que hubiera unos árabes y bereberes que cruzaran el Estrecho trayendo esas nuevas ideas e instalándose en estas tierras y que propagaran el Islam que, por otro lado, apenas tenía 100 años. Lo que niegan es que esta influencia cultural, este punto de inflexión en la historia de España fuera fruto de la fuerza y se impusiera mediante la espada. Niegan también que los árabes vinieran de Oriente Medio pues el Islam apenas estaba empezando a expandirse en aquella época y el viaje era realmente largo y, por el camino, había que hacer frente a múltiples peligros, etc. Invadir y conquistar requiere tiempo pues si vences y te vas, la gente volverá a lo que tenía antes, fuera bueno o malo. Invadir y conquistar requiere asentamiento por lo que la travesía desde Oriente Medio, por todo el Norte de África, no pudo hacerse en menos de 100 años y dejando todo el territorio conquistado y sometido a su paso. Pero claro, había que construir el mito de la Reconquista, que es real que en 1491 los Reyes Católicos se alzaron, por fin, con Granada, pero que no lo es en tanto que no hubo una continua lucha de 8 siglos para expulsar a un invasor porque de ser así..... más que una heroicidad sería una vergüenza nacional. Además, de ser así, tendríamos que hablar también de reconquista en los pueblos americanos, cuando obtuvieron su independencia de las colonias, ¿o eso no cuenta?

Lo que afirma la historia oficial es que nosotros vivíamos aquí tan tranquilos y unos bárbaros cruzaron el Estrecho con nocturnidad y alevosía, se recorrieron España de cabo a rabo en tres años, nos robaron los caballos para llevar a cabo tal empresa y sometieron a 3 millones de españoles con menos de 30.000 hombres ¡menudos genios!

Lo que estos tres historiadores plantean es que estos argumentos son absurdos y los van desgranando poco a poco hasta hacernos entender que la historia oficial no encaja con la realidad de la época pero, claro, había que construir el mito de la Reconquista y salvar el honor patrio, ¡aunque fuera con ocho siglos de retraso!
Nadie niega que Al Andalus existiera, ni que gran parte de lo que somos hoy sea gracias al esplendor de una época en la que toda Europa se hallaba sumida en las tinieblas intelectuales más absolutas, lo que se niega es el demérito que se le concede a esa época, el oscurantismo de nuestros libros de Historia que pasan de puntillas por uno de nuestros periodos más grandiosos y todo por no querer reconocer que el Islam no es esa bestia ignorante e intransigente que nos quieren vender hoy. Por no querer reconocer que bajo el paraguas de la España musulmana floreció la Escuela de Traductores de Toledo, se produjo una auténtica convivencia pacífica entre las tres religiones monoteístas y surgieron los más importantes científicos y médicos musulmanes, pero también judíos, de la historia.

Así que, estimado periodista de El País, negar la invasión de Al Andalus no "es lo mismo que afirmar que las pirámides las construyeron los extraterrestres", es reconocer que la entrada de los musulmanes en tierras españolas fue gracias a los visigodos, que les llamaron y les invitaron a venir y que la gente se convirtió progresivamente al Islam no por obligación (como hicieron los Reyes Católicos, obligando a la gente a convertirse al cristianismo o desterrando y desposeyendo a judíos y musulmanes de su propia tierra; porque estos eran igual que tú y que yo, no eran árabes ni extranjeros, eran españoles descendientes de romanos, de visigodos y tal vez de algunos bereberes, que cambiaron de religión pero cuya sangre y rasgos seguían siendo los mismos que cuando sus antepasados eran cristianos) sino por voluntad propia, ya fuera para beneficiarse de exenciones en el pago de ciertos tributos o porque las ideas de esta nueva religión calaron profundamente en sus almas.

Esta es una más de las mentiras que nos cuela la historia para beneficiar versiones que ocultan el esplendor de una religión, en este caso el Islam, o que, directamente, buscan tener el control de la gente desposeyéndola de sus creencias para, una vez totalmente desprotegidos, que caigan en brazos del poder económico o político buscando la seguridad que antes les proporcionaba la religión y que ahora, después de haber matado a Dios, necesitan encontrar en otros brazos. De ahí que la teoría de la evolución, siendo solo una teoría sin comprobar, se haya elevado a los altares de la religiosidad ateísta como un dogma de fe.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Cuentos del MI7

Lo bueno de Babelcube es que tú eliges lo que quieres traducir. Lo malo, que nunca sabes si vas a acertar, no solo desde una perspectiva comercial sino, sobre todo, desde el interés personal puro y duro. Como no sabes si vas a ganar algo de dinero o nada en absoluto, lo primordial es seleccionar un texto que pueda tener cierto interés para el público y sea susceptible de convertirse en un éxito editorial pero, sobre todo, que te agrade trabajar sobre él, que te enganche. De las obras que he traducido hasta el momento ha habido de todo, unas que me han decepcionado porque las expectativas eran muy altas, otras que me han resultado tediosas y agotadoras, otras demasiado sencillas y otras que me han enganchado como traductora pero también como lectora y de esta última es, precisamente, de la que quiero hablar hoy.

Bajo el atractivo título de "Cuentos del MI7" se esconde una serie de novelas policiacas y de intriga que tienen a los servicios de inteligencia británicos como hilo conductor. La colección comienza con "Nuestra mujer en Jamaica", la historia de una joven negra que es reclutada por el MI7 para realizar una misión de desestabilización política en la sombra en Jamaica y que cuenta con todos los obstáculos posibles para realizar su trabajo debido a su carácter y también a la xenofobia de algunos de los principales jefes de la organización. 
El autor, J.J. Ward, utiliza un lenguaje sencillo y ágil para atrapar al lector desde la primera línea. Con una profusión de detalles históricos y políticos muy rigurosa, es capaz de inventar una trama que, si bien no está probado que haya existido, bien podría haber tenido lugar. Haciéndose eco de rumores y suspicacias, teje una intrigante historia tan realista que el lector se plantea seriamente dar por buena la teoría conspiracionista del principal afectado: Michael Manley, el presidente de Jamaica depuesto en 1980.  
Acción, conspiración, espionaje y una protagonista dotada de valores como la lealtad inquebrantable, el honor y la justicia son los principales ingredientes de la primera novela de esta colección que promete enganchar a los lectores en las historias sucesivas.

viernes, 23 de diciembre de 2016

El Nobel de la Paz

Fuente: diario Público.

Ojalá fuéramos niños eternamente. Ojalá pudiéramos mantener esa inocencia, esa fuerza que defiende el bien y rechaza el mal con una energía y una convicción que a los mayores nos dejan boquiabiertos mientras pensamos "qué inocente, como si todo fuera blanco o negro". En el fondo, la gama de los grises es algo que nos hemos inventado para que lo malo no sea tan malo, para aceptar cosas que, de otro modo, nos harían saltar los ojos de las órbitas.
Los premios Nobel. Vaya timo. Mira que yo, que estaba entusiasmada con la elección de Obama, me quedé de una pieza cuando le concedieron el Nobel de la Paz nada más asumir el cargo. ¿Qué había hecho Barak Obama por la paz cuando apenas llevaba una semanas en el cargo? 
Para empezar, los premios se constituyeron con los fondos de un ingeniero sueco llamado Alfred Nobel que fue el inventor de la dinamita que me temo que ha segado más vidas de las que haya podido alimentar con su uso en explotaciones mineras, por ejemplo. Así que, un hombre que inventa un producto que sirve para matar ¿deja instrucciones para constituir un premio de la paz? Yo no le encuentro el sentido. Vale que quiera destacar otras mentes privilegiadas en diversos campos de la ciencia o la literatura pero ¿la paz?
Entre los galardonados a lo largo de la historia reciente están, por ejemplo, Henry Kissinger, un judío que fue secretario de Estado de los EEUU y que fue premiado por sus esfuerzos en acabar con la guerra de Vietnam, un genocidio llevado a cabo por EEUU, entre otros, en el que murieron más de 3 millones de civiles y que desangró Vietnam durante 20 años. Pero este mismo señor, está acusado de haber apoyado el golpe de Pinochet en Chile o su implicación en la Operación Cóndor que, durante los años 70 y 80 se ocupó de mantener en su puesto a los dictadores sudamericanos. Anwar el Sadat, el presidente egipcio que firmó los acuerdos de Camp David, trayendo la paz con Israel y siendo pues, el primer país árabe que reconocía la existencia de Israel. Bonito ¿no? Pero claro, esta paz con Israel supuso un enfrentamiento directo con todos los países árabes pues se rompía la unidad de los países de la OLP en cuanto a su postura de apoyo incondicional a Palestina. Sadat veló sólo por los intereses de su país con tan molesto vecino y abandonó a su suerte a sus hermanos palestinos. ¿Cómo no habría de premiarse tal actitud, favorable al pueblo judío?
Otro controvertido premiado es Al Gore, candidato a las elecciones presidenciales de EEUU frente a George W. Bush que ha sabido labrarse un futuro "pensando en verde". Y es que el tipo participa en campañas alertando del cambio climático y se ha creado una imagen fantástica de filántropo cuando, en realidad, lo que ha hecho es comprarse un montón de empresas de energías renovables que, sorprendentemente, han firmado acuerdos estatales para el fomento del uso de paneles solares, etc. Éste no ha necesitado que le hicieran una puerta giratoria, ya se la buscó él solo.
Lo de que se haya premiado a la Unión Europea con el Nobel de la Paz porque hace más de 60 años que no estamos en guerra, entre nosotros, claro, me parece vergonzante. Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España están entre los principales exportadores de armas de la Unión y sus clientes son tan selectos como EEUU, Israel, Myanmar, Pakistán o Colombia. Así que, por un lado mandamos a nuestros soldados a mantener la paz en Líbano y Afganistán y por otro, ponemos nuestro granito de arena en la destrucción de Siria, Irak, Palestina, el pueblo colombiano o los Rohingya en Myanmar (Birmania). Y éste punto es ya el definitivo. Tenemos a la activista de la paz Aung San Suu Kyi, la tipa esta que ha estado más de 20 años en arresto domiciliario por cuestiones políticas. ¡Incluso declinó la opción de salir libre a condición de no regresar nunca al país y eso le costó estar separada de su familia! Hasta aquí todo estaría bien si no fuera porque jamás se ha pronunciado en contra de la masacre que el ejército birmano lleva a cabo sistemáticamente contra los Rohingya, la minoría musulmana. 

("Querida Suu Kyi, todos somos SERES HUMANOS, por favor, actúa como si fueras uno).
Fuente: BBC.com

El asunto es claro, Myanmar es un país de mayoría budista (¡a ver quién dice ahora que los budistas son todos pacifistas!) y ella no quiere mojarse por unos pocos musulmanes que viven en el norte y al que no se les reconoce como ciudadanos birmanos. Los rohingya, por su parte, reclaman que su estancia en el país se remonta al siglo VII aunque luego haya habido una oleada más reciente de rohingyas llegados desde la vecina Bangladesh en el siglo XIX. Sea por lo que sea, no se le puede premiar a alguien contribuir a la paz cuando es una paz sesgada, cuando no se defiende a todos los pueblos por igual porque entonces, esta señora es tan pacifista como cualquiera que media en una discusión en la que está su familia y llega a matar por ellos. Eso no es pacifismo, eso es interés, es nacionalismo, es etnocentrismo, es pacifismo selectivo, racismo, pero no pacifismo a secas, no pacifismo global. Pero ahí la tienen, su gobierno masacrando a civiles (me da igual que sean ilegales o no) y ella bien calladita a ver si logra alcanzar sus aspiraciones políticas.

viernes, 17 de junio de 2016

¿Y si Occidente hubiera desencadenado el nacimiento de Dáesh?

En 2016 se cumplen cien años de la firma de los acuerdos Sykes-Picot, por los que Francia y Reino Unido se reparten los Estados Otomanos y crean los Estados de Oriente Medio, un eterno polvorín y cuna del Califato terrorista.

lunes, 30 de junio de 2014

El mundial de Palestina


Dicen los argelinos que ser de Argelia es un orgullo aunque no compartas los idearios del gobierno, que es una forma de vida que pone de acuerdo a islamistas y laicos, que éste es un país con unos principios inamovibles en política internacional y que no importa quien esté en el poder porque hay ciertas líneas que no dejarán de estar trazadas como están. Lo dicen con la cabeza alta, con la mirada desafiante de quien sabe que hace lo correcto aunque en Europa nos esforcemos por igualarles al resto de los "moros" que caminan por nuestras calles, aunque pensemos que del otro lado del Estrecho no hay más que violencia e ignorancia. 
La historia de la Argelia independiente comienza en el verano de 1962, con la expulsión de los llamados Pied noirs, los europeos -fundamentalmente franceses- que habían disfrutado del poder colonial hasta entonces. Desde aquel día hasta hoy varios han sido los presidentes del país más extenso de África, pero lo que en España se traduce en leyes que van y vienen con los cambios en las carteras ministeriales o amigos que mañana serán enemigos, en el país vecino ha sido una constante: no importa quien gobierne pero Argelia tiene un carácter propio, unas señas de identidad inamovibles que le hacen ser abanderado de lo que en términos occidentales llamaríamos "causas perdidas".
¿Y qué más causa perdida que Palestina? Por extraño que nos parezca, el nombre de Argelia va ligado al de Palestina y viceversa, dicen los primeros que antes que a su propio país quieren a Palestina, a los segundos les inunda la alegría cuando ven a un argelino. Lo que a ojos de un europeo puede ser una exageración y a ojos de un español una soberana estupidez (ya que nuestra propia bandera, nuestro himno, nos parecen algo propio del franquismo y sus afines), en el imaginario argelino es una realidad al alcance de cualquiera que estos días esté viendo el Mundial de Brasil. Los cánticos con las que la hinchada verdiblanca animan a sus jugadores nada tienen que ver con el fútbol, ni con los jugadores, ni mucho menos con el equipo contrario sino con algo mucho más fuerte, algo mucho más profundo, el sólido lazo que une a todos los argelinos y que no es el Islam sino Palestina. 
"Falastin, Falastin, Falastin shuhada, Falastin shuhada, Falastin...". "Palestina, Palestina, Palestina tierra de mártires, Palestina tierra de mártires, Palestina...". 
Con estas palabras anima Argelia a su combinado nacional, pero no sólo eso, estos días, todos los argelinos del mundo animan así a la selección, conscientes, o quizá no, de que éste es un gran escaparate para reinvindicar la causa palestina.


Pero esto nada tiene que ver con el marketing o con la magia catódica, con el mismo entusiasmo con que se enseña historia de Argelia, en los colegios argelinos se enseña la historia de Palestina de modo que todos los ciudadanos crecen ya con el corazón preparado para amar a las que dicen, son sus dos patrias. Y según podemos apreciar en el vídeo anterior, parece que incluso los que han crecido en Francia se han impregnado de este amor por el pueblo palestino. 
Y es que el argelino es un pueblo orgulloso, que no se arrodilla ante nadie, capaz de ponerse el mundo por montera por defender una causa que considera justa. En 1974 sorprendió a propios y extraños llevando a Yaser Arafat, como representante de la Organización de Liberación de Palestina, a la ONU para cederle su turno de palabra y que, por primera vez, un palestino hablara de Palestina en las Naciones Unidas. Según declaró el propio Arafat, el país africano desafió a la organización mundial incluyendo entre su cuerpo diplomático acreditado a Arafat, por lo que su presencia no pudo ser rechazada al formar parte de la delegación y no figurar como invitado. En aquel histórico discurso, Arafat dijo: 

“Traigo en mi mano derecha una rama de olivo por la paz y en mi mano izquierda un fusil de combatiente por la libertad. No permitan que caiga de mi mano la rama de olivo”.

Por desgracia, cuarenta años después, la situación de Palestina no ha cambiado demasiado pero sus hermanos argelinos no parecen dispuestos a dejar que luchen solos.
Pero no fue éste el único hito en la política exterior de Argelia: la expulsión de la Sudáfrica del apartheid de la ONU, la mediación entre España y ETA en las llamadas 'Conversaciones de Argel', la ayuda a Egipto en la guerra contra Israel (a los que el presidente Boumedienne les ofreció un cheque en blanco para apoyarles en la guerra de Yom Kipur), la acogida y entrenamiento de los líderes revolucionarios de los movimientos independentistas de Namibia (partido SWAPO) y Sudáfrica (Mandela) entre otros....
Parece que las simpatías que los argelinos despiertan fuera de sus fronteras y al margen de gran parte de Europa, han sido ganadas a pulso. 
Defensores a ultranza de las causas palestina y saharaui, ser oriundo de estos dos territorios significa tener acceso automático al pasaporte argelino, obtener facilidades para estudiar en la universidad y, para los profesores, incluso disponer de casa y coche a cuenta del gobierno. Todo ello por el módico precio de no tener siquiera derecho a ser considerado país y vivir durante décadas en campos de refugiados.
Visto lo visto, no es de extrañar la tensión con sus vecinos marroquíes, con los que hace años que no mantienen relación fronteriza terrestre, y menos aún con los israelíes, que tienen terminantemente prohibido el acceso a territorio argelino bajo ninguna circunstancia so pena de encarcelamiento. Tanto es así, que nadie que haya viajado a Israel en los seis últimos meses puede ingresar en Argelia, aunque ahora, con la enorme puerta que se le abre a los hijos del Mosad con el reconocimiento de los judíos sefardíes (que no de los moriscos) como españoles sin necesidad de grandes pruebas que así lo demuestren, supongo que será mucho más complicado detectar a un israelí en Argelia.
La bravura argelina tuvo su máximo exponente de reconocimiento social en un pueblo remoto de Iowa, en Estados Unidos, donde hace casi 150 años, se fundó una ciudad que lleva el nombre del emir Abdelkader, el símbolo de la resistencia argelina. La razón estriba en que, por una parte, el emir fue de los primeros en reconocer la independencia de EEUU del imperio británico y, por otra, los fundadores de la ciudad quisieron buscar un nombre que reflejara la lucha por la independencia, así que eligieron como nombre Elkader. La ciudad es realmente pequeña, con una población que no alcanza los 1500 ciudadanos pero que, como ellos mismos predican, "tiene el confort de las grandes ciudades con las ventajas de vivir en el campo". Por si esto fuera poco, las gestas del emir inspiraron el nacimiento del Abdelkader Education Program que promueve el conocimiento de Oriente Medio a través de la historia, la literatura y las relaciones internacionales. Una idea, que surgió a partir de la aparición de un libro sobre la figura del emir, escrito por un estadounidense.
Tal vez en Europa nos creamos con derecho a mirar a los demás por encima del hombro, como si todo lo que tienen nos lo debieran a nosotros pero cuanto más me sumerjo en la historia de África, más fascinante la encuentro a pesar de los esfuerzos de las potencias colonizadoras por relegarles al último lugar. Tal vez por eso, un argelino prefiere quedarse sin comer que mendigar o pelotear a alguien, tal vez por eso, si eres un cliente demasiado pesado, te pueden llegar a decir que ya no quieren venderte nada, que te vayas a marear a otro, tal vez por eso, estos días, la bandera argelina ondea en Palestina.


N.B. El artículo fue escrito el 30 de junio, hoy jueves, 3 de julio, aparece la siguiente noticia en El País y en El Mundo, entre otros.

domingo, 27 de abril de 2014

1994 The bloody miracle



Bajo el acertado y sugerente título de "1994: El milagro sangriento", la televisión sudafricana ha presentado estos días un magnífico documental que recorre los cuatro años que pasaron desde la liberación de Nelson Mandela hasta la celebración de las primeras elecciones libres de las que justo hoy se cumplen 20 años. A lo largo de las casi dos horas que dura el documental, en el que tienen cabida todas las facciones políticas de la época, uno no deja de sorprenderse de la grandeza del pueblo sudafricano pero, sobre todo, del crucial papel que jugó Mandela.
Para la mayoría de nosotros en Europa, Mandela era ese entrañable anciano con camisas de estampado inusual y caminar pausado, con una eterna sonrisa empañada por una mirada triste, amigo de Bono y querido por todos que estuvo 27 años en la cárcel por luchar contra un régimen discriminatorio hacia los negros y que, un día, no sólo fue liberado sino que llegó a ser presidente de su país.
Pero Mandela fue mucho más. Mandela fue un hombre que antepuso su lucha a su vida y a su familia. Un hombre que supo renunciar a la tentación de ser liberado si aceptaba ser presidente de un bantustán y, por lo tanto, si renunciaba a la lucha de todos para conseguir poder personal. Un hombre que llegó, incluso, a divorciarse de su mujer (la misma que le esperó 27 años a que saliera de la cárcel) cuando se dio cuenta de que la Sudáfrica que él quería construir mediante la paz no casaba con la que ella quería construir a base de violencia.
El documental recorre esos cuatro convulsos años en los que el país estuvo al borde de la quiebra absoluta, de la guerra civil que quizá aún hoy no hubiera terminado y de cómo hubo que gente que murió para evitar que la reconciliación nacional fuera una mera utopía.
Volvamos atrás veinte años. Una Sudáfrica gobernada por un puñado de blancos opresores se enfrenta a la liberación del líder negro por excelencia Nelson Mandela. Las calles están en plena ebullición, todos tienen sus esperanzas depositadas en este abogado comprometido con la causa negra desde su juventud. La primera vez que se pone ante un micrófono dice que quiere construir una Sudáfrica en la que blancos y negros tengan cabida. Primer golpe a la moral de muchos sudafricanos negros que tienen la esperanza de recuperar su tierra y sus derechos erradicando la presencia blanca. Comienzan los disturbios en las calles. Durante casi cuatro años, miles de personas mueren en las calles, los barrios marginales se convierten en escenarios de matanzas indiscriminadas. Negros matando negros. Aquello por lo que lucha Mandela peligra porque el pueblo se pone en contra de sí mismo. Aquellos que abogan por la eliminación de los blancos matan a los que abogan por los postulados del Congreso Nacional Africano (CNA), el ejército facilita armas secretamente a las facciones más violentas, las matanzas se suceden en las calles. Mientras los negros se matan entre sí, los blancos respiran tranquilos porque ellos han dejado de ser el objetivo.
Nazis que cultivan la tierra, militares capaces de invadir el espacio aéreo angoleño para perseguir a los guerrilleros namibios, negros afines a los postulados violentos de Winnie Mandela.... todos son protagonistas de esta terrible historia en la que hermanos mataban a hermanos sucumbiendo a la manipulación del hombre blanco.
Y un día, por fin, llega la primavera de 1994. Estuvo a punto de no suceder. El camino fue largo, la vida de Mandela corrió peligro y si hubiera muerto tal vez la historia se hubiera escrito con mucha más sangre inocente pero lo cierto es que vivió y sobrevivió para ganar las elecciones y ver que su sacrificio personal fue bueno para su tierra.


El documental no tiene desperdicio. Es duro, muy duro. Habla de matanzas tan crueles como la de un hombre al que cuelgan de un árbol, le hacen beber gasolina y le prenden fuego vivo. Niños, mujeres, ancianos, familias enteras fueron asesinadas por otros negros que no podían asumir lo que ellos consideraban una traición por parte de Mandela: perdonar a los blancos, mirar hacia delante y ser mejores que ellos siendo capaces de compartir el mismo espacio. El esfuerzo era grande, entiendo que muchos no pudieran asumir un sacrificio como éste pero, como después también se vio en Argelia, éste era el mejor camino para acabar con la violencia. Pero no era un camino fácil.
Aún hoy, hay muchos blancos que piensan como el "amigo" Terreblanche, que estará padeciendo en la tumba mucho más dolor del que causó él en vida, pero afortunadamente los negros han demostrado ser mejores. Lo que no sólo es bueno para los blancos, que no temen ahora por su vida, sino para ellos mismos, que crecen psicológicamente sanos tras dejar atrás un pasado tan duro.
En otro post hablaré del país de contrastes que es hoy en día. Un país con mucha pobreza e inseguridad pero con una tolerancia racial, étnica y religiosa de la que muchos deberían aprender.

sábado, 29 de marzo de 2014

Cuando los Otros demuestran ser mejores

Hay veces en que tengo una prisa infinita por ver con mis propios ojos la justicia divina. Hay veces en las que no puedo soportar ni un minuto más la sordera y la ceguera de quienes se creen dueños de la única razón, de quienes gritan con el pecho abierto que la suya es la única verdad, el único camino. Siento que nada de lo que haga o diga podrá hacer que esas mentes obtusas se detengan siquiera un instante a comprender lo que digo, aunque luego persistan en su cerrazón. No cambiaremos nunca. Somos así. Supremacía blanca y europea, aunque nos hierva la sangre si alguien insinúa que tenemos pensamientos nazis. España es de izquierdas, antifranquista, pro abortista, pro gay, pro Palestina, pro igualdad, pro todo hasta que alguien distinto llama a nuestra puerta y entonces.... ¡Santiago y cierra España!
Anoche veía al subsahariano encaramado en la farola de Melilla y se me caían las lágrimas de la impotencia. ¿Cuán desesperado estaría este pobre hombre para intentar una maniobra tan absurda? No tenía escapatoria y aún así, se mantuvo varias horas allí subido, a punto de desfallecer, porque no quería ser devuelto a Marruecos. ¿De veras nuestro mundo se iba a hacer añicos si la gente pudiera entrar y salir cuando quisiera? ¿Todos querríamos vivir exactamente en el mismo lugar? Lo dudo bastante. Sin embargo, nos empeñamos en cerrar a cal y canto nuestras fronteras, como si el hambre o la desesperación fueran a verse frenadas ante ellas. No sé de qué tenemos tanto miedo si de la diferencia o de nuestra propia mediocridad.
Y para muestra un botón. Hace algunas semanas, Jordi Évole fue a Alemania para entrevistarse con jóvenes emigrantes españoles. Hacia el final, establece una pequeña charla con seis jóvenes y sobradamente preparados. Les plantea el tema de la inmigración en España y una de ellas (minuto 8), muy JASP, dice que claro, que a lo mejor antes hacían falta inmigrantes en España pero que ahora esos trabajos los necesitan los españoles. Entonces, Évole, muy rápido, le dice, "igual eso pasa dentro de unos años en Alemania y querrían dejarte sin tu trabajo, ¿qué pensarías?". Su cara es todo un poema.... 
De vez en cuando me doy un paseo por el ciberespacio y participo en pequeños debates en forma de comentarios on line. No sé por qué continúo haciéndolo pues me parece que mi esfuerzo es absolutamente estéril, que aprender es realmente una tarea muy difícil. Porque sólo aprendemos aquello para lo que estamos predispuestos y nuestras mentes se cierran ante lo que previamente no han sido educadas para aceptar. Así que, en cuanto olemos algo diferente en la distancia... entonces, nos convertimos en esa España casposa, franquista y nacional-católica que a diario rechazamos. 
Dice Dios en el Corán que antes de que llegue el Día del Juicio Final, ese día que la mayoría se empeña en hacer como si no existiera, tendremos un período de unos treinta años en el que la Justicia con mayúsculas inundará la Tierra. Una época sin corrupción ni crímenes impunes, en la que los pueblos oprimidos dejarán de serlo y los opresores desaparecerán o vivirán en el olvido. A veces tengo tanta prisa por que llegue ese momento... La lástima es que cuando eso suceda, sabremos que el fin estará muy próximo, por lo que nuestra mente humana se aferrará con fuerza a esta vida, que es la única que conocemos, y no tendrá prisa por alcanzar la otra, la buena, la eterna, la justa, aquella en la que tendremos todo lo bueno que deseemos y nada de lo malo.
Pero mientras ese momento llega, todo lo que hagamos aquí cuenta. Todo.
Acabo de ver la nueva película sobre Mandela. La producida en Sudáfrica. No dejo de aprender de él y de los negros, al menos de los sudafricanos y namibios. La muerte de Mandela ha sido todo un acontecimiento en este extremo sur de África, números especiales de las revistas, programas de televisión recordando su vida... Su sonrisa afable se convirtió en el símbolo de una nueva Sudáfrica y lo que es más importante, su lucha pacífica, su capacidad de conciliación nacional, hizo posible que el apartheid terminara y con él, el derramamiento de sangre. Veinte años después, ese apartheid sigue patente en el aspecto económico. Los blancos siguen siendo los dueños de los negocios, en Namibia poseen casi la totalidad del territorio que está en manos privadas pero, a pesar de ello, los negros siguen con su eterna sonrisa, con su grandísima educación, luchando por sus derechos sin caer en la violencia y discriminación de sus "mentores" blancos. Aún queda mucho por hacer, muchísimo. Pero el legado de Mandela ha hecho de este país un ejemplo en muchos aspectos.
Hace un mes estuve en Sudáfrica, en Ciudad del Cabo. Una metrópoli de cuatro millones de habitantes que nada tiene que envidiarle a Madrid. Una ciudad en la que la multiculturalidad es una realidad tan palpable como las personas. Desde el fin del apartheid, los sucesivos gobiernos del Congreso Nacional Africano se han encargado de establecer un sistema de discriminación positiva con los mestizos y los negros para que estos tuvieran acceso a todo tipo de puestos en la administración. Puestos que, hasta los años 90, estaban copados exclusivamente por los blancos. Por la administración blanca para blancos. Ahora, paseas por sus calles y ves policías blancos, negros, indios y mestizos; ves mujeres con hiyab trabajando en librerías, como gerentes de supermercados, responsables de empresas, en el Parlamento; ves un mestizaje absoluto en las empresas públicas pero también en las privadas. Nada de negocios de chinos, de pakis, de marroquíes.... Aquí todos trabajan con todos. Hay una docena de mezquitas por toda la ciudad (de ello hablaré en otro post) y nadie parece preocupado por el color de la piel o por las creencias del otro: "We are all capetonians" (Somos todos de Ciudad del Cabo). En Europa aceptamos esa diversidad sólo entre los blancos, entre los nativos, bueno, todo lo nativos que se pueden ser en unos pueblos acostumbrados a la presencia de: vándalos, suevos, celtas, visigodos, romanos, árabes, judíos.... Pero, claro, como tenemos memoria selectiva asumimos que somos auténticos productos europeos y rechazamos a todo aquel que llegue nuevo. Hemos cerrado el cupo. La historia nos dará en las narices y, más temprano que tarde, nos recordará que hace tiempo que se acabó el Imperio Español y que lo que hoy triunfa es el mestizaje, la fusión. Pero hasta entonces.... seguiremos con una visión sesgada del mundo, sin ver que EEUU, Inglaterra, Australia, Alemania son también un espejo de multiculturalidad en el que deberíamos buscar reflejo. Viajen señores, viajen.






miércoles, 28 de agosto de 2013

El objetivo era la independencia


Anteayer fue el Día de los Héroes en Namibia. El 26 de agosto de 1966, en el norte, cerca de la frontera con Angola, el ejército paramilitar de la SWAPO se alzó en armas en contra los colonos para clamar por la independencia del país, a la sazón bajo control sudafricano con una denominación tan impersonal como África del Suroeste. Un año antes, en 1965, el primer grupo  del SWALA (South West Africa Liberation Army) abandona el campo de entrenamiento en Tanzania y se desplaza a Zambia. Desde ahí se introducen en el norte de Namibia y comienzan a construir todo tipo de estructuras con fines defensivos. Ya en 1966, los primeros soldados de la SWAPO completan su entrenamiento militar en Tanzania. Comienza la lucha. 45 miembros destacados de la SWAPO son detenidos y enviados a la prisión de Robben Island (Ciudad  El Cabo), donde también estuvieron retenidos otros líderes de la lucha anti-apartheid como Mandela. Aún tardarán casi 30 años en obtener su ansiada independencia.

El actual presidente, Hifikepunye Pohamba, que cederá el puesto a su Primer Ministro a comienzos del año próximo, fue uno de los héroes de aquella guerra y cumplió estos días 78 años, para lo cual todos los periódicos del país insertaron felicitaciones institucionales. Visto desde fuera resulta curioso e incluso cómico ver las páginas de los diarios llenas de referencias a este buen señor y de felicitaciones de toda índole por su cumpleaños. Sin embargo, si atendemos a su participación en la liberación del país (Namibia es independiente desde 1990), a la transición de poder pacífica (y aceptada por la población) que tendrá lugar el próximo otoño namibio (se da la circunstancia de que el actual presidente es miembro de la principal tribu del país y que su sucesor pertenece a otra tribu minoritaria) y a sus denodados esfuerzos por librarse de la huella colonial (está cambiando los nombres africáans y germanófilos de las ciudades por otros más acordes con la esencia namibia nativa) tal vez no resulte tan absurdo desearle la bendición de Dios por los favores prestados a la patria. 

domingo, 13 de mayo de 2012

Sabemos sólo lo que quieren que sepamos


No me gusta nada el rollo pijo sociata que llevan los actores en España. No sé. No me lo creo. Me parece más oportunismo que sinceridad. Algo así como la preocupación de Clooney por Darfur. Queda muy bien en la foto pero ellos siguen viviendo rodeados de lujo y excesos y... bueno, tampoco es que tengan que vivir debajo de un puente pero...
Bueno, el caso, es que a pesar de todo ello, no puedo por menos que estar de acuerdo con este vídeo en el que se reclama el derecho de los familiares a recuperar a sus muertos. Y es que Daniel Estulin tiene razón. El otro día escuché una entrevista suya (http://www.danielestulin.com/etiquetas/onda-cero-donosti/) a propósito de su último libro El Instituto Tavistock en el que explica cómo a través de este centro, creado por Rockefeller tras la segunda guerra mundial y cuyo objetivo es el control mental, se ha lavado el cerebro de las tres últimas generaciones sin que nadie haya siquiera protestado. Como ejemplo ponía a Cuéntame de la que decía que "no muestra la realidad de la época, la historia, sino que se centra en tonterías del tipo chico ama a chica". Según explicaba Estulin, autor del afamado Club Bilderberg, el control ejercido por el poder a través de la telebasura permite controlar a la masa sin necesidad de utilizar la opresión de los dictadores. "Tavistock busca métodos con los que manipular a la masa explotando su ideología. Primero creando numerosos grupos sociales y después poniéndolos en situaciones competitivas: raza contra raza, etc. Subdividiendo más y más hasta hacer grupos muy pequeños, de este modo, se vuelve a la soberanía mundial más infantil, más amoral [...] Y esto hace más fácil el control de las personas. Las personas sin una moral definida son más fáciles de dominar".
A algunos les puede parecer exagerado que un instituto pueda ser el causante de proyectos de ingeniería social como: el movimiento hippy, Vietnam o los papeles del Pentágono, que según Estulin, "fueron planificados de antemano" pero... si atendemos a la falta de información, a la manipulación de la Historia o a la educación sesgada que se ofrece en los colegios.... todo empieza a encajar. Desde "el río Ebro nace en un lugar desconocido entre las montañas" que ofrecían algunos libros de primaria de Uriolistán hace ya más de una década hasta el hecho de que nunca se llegue, en la asignatura de Historia, a dar el franquismo. Y eso que entre medias nos saltamos Al-Andalus y las dos repúblicas. Yo, que he tenido la suerte de no padecer ningún drama familiar a propósito de la Guerra Civil, soy una completa ignorante al respecto, mientras que en Uriolistán es bastante usual encontrarse a gente que, de una u otra forma, la sufrieron, bien fuera con muertos o con exilios. Por eso, cuando veo el oscurantismo que rodea a la Guerra Civil, pienso que tal vez tengan razón quienes prefieren no remover el pasado para no abrir de nuevo las heridas de las dos Españas pero cuando pienso que el PSOE, heredero del bando republicano, ha puesto tantas trabas y ha mandado a Garzón al exilio, pienso que tal vez, no sea todo tan fácil como un simple dos más dos. Sea como fuere ya va siendo hora de que abramos los ojos y dejemos de ser simples marionetas al servicio de unos pocos. Como dice Estulin, apaguemos la televisión, salgamos del círculo de la manipulación mediante la sed de conocimiento, la investigación y la crítica constante. Solo así podamos, tal vez, no solo cerrar por fin las heridas sino evitar tropezar dos veces con la misma piedra.

jueves, 10 de febrero de 2011

الجهاد

Esta magnífica foto de AFP aparece en estos momentos en la portada digital de El País. Sobran las palabras, la imagen habla por sí sola y es capaz de transmitir esa euforia, esa fuerza, esa unión que se vive estos días en Egipto gracias a la revolución no violenta de sus jóvenes. Unos ciudadanos formados, con acceso a Internet, que hablan idiomas, que tienen entre 20 y 30 años, que son musulmanes y que están hartos de que los caciques condenen su existencia a cotas innecesarias de pobreza e ignorancia. Ésta es la verdadera yihad, la resistencia no violenta con la que los musulmanes deben hacer las cosas y cambiar el mundo. Estamos siendo testigos de un momento maravilloso, las páginas de la Historia de este siglo XXI se escriben ahora en árabe, le pese a quien le pese, sin matanzas, sin armas, sin odio fraticida, sólo saliendo a la calle y alzando la voz.
Tariq Ramadan escribe hoy, bajo el título 'La Turquía democrática es el modelo', en este mismo diario: "... EEUU prefiere dictaduras que garanticen acceso al petróleo y dejen a los israelíes continuar su lenta colonización, antes que representantes populares creíbles que quizá no permitan el mantenimiento de esas situaciones [...] Esta preocupante situación de inestabilidad es al mismo tiempo muy prometedora. El mundo árabe está despertando con dignidad y esperanza [...] La liberación de Egipto parece sólo el principio ¿Quién será el siguiente?".