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jueves, 1 de febrero de 2018

Atentar contra el honor

A veces me da vergüenza ser mujer en Europa. Otras, pienso que cada cual responderá por sus actos y que eso a mi no me tiene que afectar ni avergonzar ni nada pero...
El asunto de Tariq Ramadan me entristece mucho. Sé que Allah le protegerá y hará que florezca la verdad pero él y su familia tienen que estar pasando unos momentos muy difíciles por mucho que sepan la verdad y confíen en que Dios es Todopoderoso. Porque, al final, también ellos viven en esta sociedad, ven la tele y tienen que aguantar miradas, comentarios y quién sabe qué más. Dice Allah en el Corán:

"Y los que ofenden a los creyentes y a las creyentes sin que lo que dicen sea cierto, habrán cargado con una calumnia y un delito indudable" (Sura de los Coligados, 33:58).

Una de las cosas que ha traído consigo la "liberación de la mujer" y el "feminismo" es la "discriminación positiva" es decir, ante la duda, la mujer. Y esto, en el ámbito judicial es más que palpable. Hoy en día, la presunción de inocencia no es más que un enunciado vacío de significado, al menos, en la esfera social y mediática. La justicia nada puede hacer por evitar el juicio y linchamiento, inocente o malintencionado, de quien es acusado de abusar o agredir a una mujer. Y eso no es correcto. Porque, por desgracia, hay muchas mujeres, por supuesto no todas ni tan siquiera una mayoría, pero sí algunas, que mienten cuando dicen que su pareja, su jefe o su vecino ha abusado de ellas. Muchas veces se trata de mentiras para obtener la custodia de los hijos, otros para obtener indemnizaciones y otras más, simplemente, por fastidiar. En el caso de Tariq Ramadan, está claro que el objetivo es minar su credibilidad y, por ende, infligir un duro golpe a los musulmanes europeos porque él es un erudito, una persona que, a pesar de los múltiples intentos de sus "enemigos" (como él les llama), nunca ha sido pillada en ningún renuncio, ni siquiera cuando le han acusado de tener un doble discurso. Así que tener a un intelectual musulmán paseándose por platós de televisión, dando conferencias por todo el mundo y clases en las universidades más prestigiosas (incluyendo Oxford, de la que se ha tomado una excedencia para solventar este asunto) y que sea un hombre practicante, que no se mueva por dinero, ni por fama, ni por nada mundano, que vaya por ahí educando a los musulmanes europeos es algo malo, muy malo. Y el poder no se puede permitir que, de repente, la gente empiece a ver las bondades de una religión que promueve la tolerancia, el conocimiento, que rechaza la usura, el consumismo, el hedonismo de nuestra sociedad. No vaya a ser que se conviertan todos en masa y empiecen a ser una sociedad informada y exigente. Mejor que sigan teniendo el estigma de terroristas, que sigan siendo musulmanes culturales, que se sientan una minoría incapaz de reunir la fuerza necesaria para reivindicar sus derechos.
Las dos mujeres que más han intentado dañar la imagen de Tariq Ramadan (una de ellas es la que ha dado la cara con la denuncia) no son más que marionetas al servicio de intereses oscuros y, sobre todo, personas de dudosa reputación moral que solo buscan sacar beneficio mediático y económico de esta situación. Según publican varios medios franceses, Henda Ayari intentó en 2013 extorsionar a un hombre proponiéndole relaciones sexuales y amenazándole con denunciarle por violación si no lo hacía. Esto dice muy poco en favor suyo, la verdad. Y en el caso de Caroline Fourest, bueno, ella es una periodista y escritora francesa que se ha hecho famosa a base de criticar a Tariq Ramadan y cuya carrera no existe al margen de sus continuos esfuerzos por aparecer en los medios "destapando su cara oculta".


La cuestión es que cuando se ha enfrentado en un plató a él, ha quedado más que manifiesto que todo lo que dice son tonterías sin fundamento y con el único afán de obtener notoriedad y atentar contra el honor del profesor.
Claro que habrá hombres poderosos y de aparente moral intachable que oculten hechos vergonzosos y delictivos pero también es cierto que es muy fácil que la justicia admita cualquier denuncia en esta materia y que, de pronto, la maquinaria mediática se ponga en marcha para arruinar tu imagen y tu carrera. Sinceramente no creo que el profesor Ramadan haya cometido tales atrocidades que incluyen no solo violaciones sino agresiones físicas pero es que la reputación de sus acusadoras es tan sospechosa que no me merecen ni la más mínima credibilidad. Estoy segura de que, al final, Allah hará que florezca la verdad y protegerá a este hombre que tanto bien está haciendo a los musulmanes de todo el mundo y, sobre todo, a los que viven en Occidente. Sin embargo, mientras ese momento llega, el mal trago lo tiene que pasar. Que Allah le de paciencia y paz de espíritu, profesor. In sha Allah todo se aclare todo muy pronto.

viernes, 23 de diciembre de 2016

El Nobel de la Paz

Fuente: diario Público.

Ojalá fuéramos niños eternamente. Ojalá pudiéramos mantener esa inocencia, esa fuerza que defiende el bien y rechaza el mal con una energía y una convicción que a los mayores nos dejan boquiabiertos mientras pensamos "qué inocente, como si todo fuera blanco o negro". En el fondo, la gama de los grises es algo que nos hemos inventado para que lo malo no sea tan malo, para aceptar cosas que, de otro modo, nos harían saltar los ojos de las órbitas.
Los premios Nobel. Vaya timo. Mira que yo, que estaba entusiasmada con la elección de Obama, me quedé de una pieza cuando le concedieron el Nobel de la Paz nada más asumir el cargo. ¿Qué había hecho Barak Obama por la paz cuando apenas llevaba una semanas en el cargo? 
Para empezar, los premios se constituyeron con los fondos de un ingeniero sueco llamado Alfred Nobel que fue el inventor de la dinamita que me temo que ha segado más vidas de las que haya podido alimentar con su uso en explotaciones mineras, por ejemplo. Así que, un hombre que inventa un producto que sirve para matar ¿deja instrucciones para constituir un premio de la paz? Yo no le encuentro el sentido. Vale que quiera destacar otras mentes privilegiadas en diversos campos de la ciencia o la literatura pero ¿la paz?
Entre los galardonados a lo largo de la historia reciente están, por ejemplo, Henry Kissinger, un judío que fue secretario de Estado de los EEUU y que fue premiado por sus esfuerzos en acabar con la guerra de Vietnam, un genocidio llevado a cabo por EEUU, entre otros, en el que murieron más de 3 millones de civiles y que desangró Vietnam durante 20 años. Pero este mismo señor, está acusado de haber apoyado el golpe de Pinochet en Chile o su implicación en la Operación Cóndor que, durante los años 70 y 80 se ocupó de mantener en su puesto a los dictadores sudamericanos. Anwar el Sadat, el presidente egipcio que firmó los acuerdos de Camp David, trayendo la paz con Israel y siendo pues, el primer país árabe que reconocía la existencia de Israel. Bonito ¿no? Pero claro, esta paz con Israel supuso un enfrentamiento directo con todos los países árabes pues se rompía la unidad de los países de la OLP en cuanto a su postura de apoyo incondicional a Palestina. Sadat veló sólo por los intereses de su país con tan molesto vecino y abandonó a su suerte a sus hermanos palestinos. ¿Cómo no habría de premiarse tal actitud, favorable al pueblo judío?
Otro controvertido premiado es Al Gore, candidato a las elecciones presidenciales de EEUU frente a George W. Bush que ha sabido labrarse un futuro "pensando en verde". Y es que el tipo participa en campañas alertando del cambio climático y se ha creado una imagen fantástica de filántropo cuando, en realidad, lo que ha hecho es comprarse un montón de empresas de energías renovables que, sorprendentemente, han firmado acuerdos estatales para el fomento del uso de paneles solares, etc. Éste no ha necesitado que le hicieran una puerta giratoria, ya se la buscó él solo.
Lo de que se haya premiado a la Unión Europea con el Nobel de la Paz porque hace más de 60 años que no estamos en guerra, entre nosotros, claro, me parece vergonzante. Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España están entre los principales exportadores de armas de la Unión y sus clientes son tan selectos como EEUU, Israel, Myanmar, Pakistán o Colombia. Así que, por un lado mandamos a nuestros soldados a mantener la paz en Líbano y Afganistán y por otro, ponemos nuestro granito de arena en la destrucción de Siria, Irak, Palestina, el pueblo colombiano o los Rohingya en Myanmar (Birmania). Y éste punto es ya el definitivo. Tenemos a la activista de la paz Aung San Suu Kyi, la tipa esta que ha estado más de 20 años en arresto domiciliario por cuestiones políticas. ¡Incluso declinó la opción de salir libre a condición de no regresar nunca al país y eso le costó estar separada de su familia! Hasta aquí todo estaría bien si no fuera porque jamás se ha pronunciado en contra de la masacre que el ejército birmano lleva a cabo sistemáticamente contra los Rohingya, la minoría musulmana. 

("Querida Suu Kyi, todos somos SERES HUMANOS, por favor, actúa como si fueras uno).
Fuente: BBC.com

El asunto es claro, Myanmar es un país de mayoría budista (¡a ver quién dice ahora que los budistas son todos pacifistas!) y ella no quiere mojarse por unos pocos musulmanes que viven en el norte y al que no se les reconoce como ciudadanos birmanos. Los rohingya, por su parte, reclaman que su estancia en el país se remonta al siglo VII aunque luego haya habido una oleada más reciente de rohingyas llegados desde la vecina Bangladesh en el siglo XIX. Sea por lo que sea, no se le puede premiar a alguien contribuir a la paz cuando es una paz sesgada, cuando no se defiende a todos los pueblos por igual porque entonces, esta señora es tan pacifista como cualquiera que media en una discusión en la que está su familia y llega a matar por ellos. Eso no es pacifismo, eso es interés, es nacionalismo, es etnocentrismo, es pacifismo selectivo, racismo, pero no pacifismo a secas, no pacifismo global. Pero ahí la tienen, su gobierno masacrando a civiles (me da igual que sean ilegales o no) y ella bien calladita a ver si logra alcanzar sus aspiraciones políticas.

miércoles, 28 de enero de 2015

The Newsroom

Disponible online en seriales.us

Si pudiera volver atrás no estudiaría otra cosa pero lo cierto es que el oficio de periodista no es, ni de lejos, como soñaba. La mayoría de los medios de comunicación, a excepción quizá de los más grandes, obvia por completo las reglas del juego, cada uno va a lo suyo y nadie sabe en lo que trabaja el vecino. El único momento en el que se aúnan esfuerzos es en la cobertura electoral o ante una catástrofe. El resto del tiempo, cada uno se busca la vida como puede, los jefes no tienen idea de lo que hacen, todo es improvisado, no hay tiempo para la investigación y la mayoría de las noticias proceden de notas de prensa previas que no hacen sino responder a los intereses del emisor de turno. Tal vez por eso, por matar el gusanillo, me ha enganchado esta serie que no ha llegado a nuestras pantallas y que dudo que lo haga. El argumento es sencillo: una estrella de la televisión por cable acomodada en su faceta de busto parlante y complaciente protagoniza toda una revolución en el medio tras el fichaje de una productora que le hará despertar su faceta más reivindicativa e inconformista. Así, comienza a criticar a todo aquel que lo hace mal: no importa que sean demócratas o republicanos, peces gordos financieros o importantes anunciantes del canal, se acabó el lavar los trapos sucios en casa y criticar sólo a la oposición. La independencia empieza a ser la seña de identidad del informativo nocturno y ahí..... ahí empiezan los problemas.
Basta encender la televisión o leer la portada de un periódico para ver que eso es una utopía que no está al alcance de los medios de comunicación de masas. Las críticas siempre esconden intereses ocultos y no hay escándalo que una gran empresa no pueda tapar con una pequeña inversión en publicidad en los medios. De este modo, el espectador se encuentra absolutamente a merced de los medios salvo que su inquietud por un determinado tema le lleve a profundizar y a buscar en otras fuentes y para eso, es más que recomendable que uno sepa otro idioma aparte del patrio.

Enemigo a batir: los musulmanes

Eso es precisamente lo que pasa hoy en día con los musulmanes. Si azotan a una adúltera en Irán se silencia el que el hombre con el que cometió adulterio también ha sido azotado; si un musulmán pone una bomba todos los musulmanes somos terroristas, sin embargo, si un neonazi mata a media docena de personas en plena calle no se nos ocurre pensar que todos los alemanes son así. Ahora es el momento del Islam. La actual crisis de valores hace que mucha gente esté interesada en saber más sobre esta religión por lo que el ateísmo militante, el consumismo, el adulterio, la alienación del hombre, valores todos sobre los que se basa nuestra actual economía de mercado, ve peligrar su gallina de los huevos de oro. Hay que hacer algo, hay que evitar que la gente piense, que deje de actuar irracionalmente, que sea feliz, que no sienta odio, que no sienta unas tremendas ganas de ser libre y actuar en consecuencia (es decir, sin importar lo que pase después). Así que será mejor que les prevengamos de que ésta es una religión terriblemente peligrosa que no engendra más que mujeres sumisas y terroristas deseosos de acabar con nosotros sólo por que no somos como ellos. Y ya se sabe que quien golpea primero, golpea dos veces.
Lo increíble es que nadie se para a reflexionar sobre las tonterías que se pueden decir al respecto en la cobertura de una noticia siendo la más grande de ellas que ser musulmán es sinónimo de radicalismo y yihadismo. Si el peligro fuera tal, teniendo en cuenta que casi uno de cada cuatro habitantes del planeta es musulmán (aunque aquí nos parezca que somos unos pocos), la exterminación de todos los no musulmanes saldría bien barata, tres o cuatro fiambres por creyente y se acabó el problema. Sin embargo, la realidad es que aunque haya unos pocos radicales, la inmensa mayoría de los musulmanes es pacífico. Pero eso no es noticia, por supuesto. Como tampoco lo es que la gente se lleve bien con los musulmanes o que éstos sean los agredidos. En octubre pasado, la mezquita de Cold Lake, en Alberta (Canadá), fue vandalizada con pintadas islamófobas. Los vecinos del barrio, ayudaron a los musulmanes a limpiar las paredes de la mezquita y colgaron carteles diciendo "Estáis en casa" aludiendo a las previas en las que se les instaba a "Volver a sus países". Incluso el alcalde de la ciudad salió en defensa de los musulmanes diciendo que estaba muy orgulloso de todos los habitantes de Calgary y que los musulmanes formaban parte activa de la comunidad. Pero ¿a quién le importa? Al fin y al cabo, esto sólo es un hecho aislado en un país tan poco avanzado como Canadá en el que las puertas no se cierran con llave porque no hay ladrones y en el que el pluralismo religioso es una parte importante de la cultura política del país. Curiosamente, este hecho tuvo lugar al día siguiente del atentado contra el Parlamento canadiense pero supongo que ni El País ni El Mundo consideraron relevante que, al día siguiente del ataque, mientras nos lavaban el cerebro con lo malos que son los musulmanes, unos vecinos, unos que conviven día a día con ellos, les dieran su apoyo al ser insultados.



CBC es la cadena de radio-televisión pública canadiense.


Tampoco fue necesario mencionar un hecho significativo tras el inside job de Charlie Hebdo, en Aviñón, al sur de Francia, un ciudadano marroquí fue apuñalado hasta la muerte en presencia de su esposa y su hijo por un vecino que le gritaba "Yo soy tu Dios, soy tu Islam". De dicho vecino no ha trascendido origen ni confesión religiosa, ni tan siquiera iniciales porque al fin y al cabo, según las autoridades, "se trataba de un perturbado". Dicho vecino asaltó la casa del fallecido en plena noche con el único propósito de quitarle la vida, tal vez por eso la prensa española no haya considerado relevante sacar a la luz dicha noticia pues aún estuvieron una semana dando la lata con testimonios, manifestaciones, entierros, etc de los fallecidos y haciéndose eco de la increíble tirada que había preparado la revista para su próximo número que, aprovechando la colección de decesos, vendería un millón de ejemplares cuando nunca había tenido una tirada que rondase siquiera los 100.000 pero, ¿a quién le importa? Lo que tenemos que tener claro es que "Todos somos Charlie Hebdo" y que hay musulmanes por ahí sueltos dispuestos a quitarte la vida mientras vas tranquilamente por la calle, los locos que te despiertan en plena noche para apuñalarte no son más que eso, locos, casos aislados que no debemos temer....



miércoles, 10 de septiembre de 2014

La reelección de Erdogan

La Mezquita Azul sobre el mar de Mármara
Hace ya algunas semanas que el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan fue elegido presidente de su país, sustituyendo en el cargo a Abdullah Gül. Atrás quedaron las protestas que tuvieron lugar el año pasado por un supuesto plan del gobierno turco para destruir un parque y transformarlo en un centro comercial. Algunos miles de ciudadanos, en un país de más de 72 millones de habitantes, salieron a la calle a protestar y, durante algunos días, se sucedieron altercados de los que la prensa europea dio buena cuenta diciendo que el eterno aspirante a miembro de la UE estaba siendo gobernado con mano de hierro, que la población estaba descontenta con el primer ministro y que el giro "islamista" de Erdogan era la razón de todos sus males y, por ende, de los nuestros.
A pesar de tener a la prensa occidental en contra, Erdogan consiguió su objetivo, ganó las elecciones y continúa haciendo planes para hacer de Turquía un país aún mejor de lo que es ahora. Entre los logros de este país europeo con la mayoría de su superficie en Asia, está la construcción del primer tanque, el primer avión y el primer satélite militar turcos. Desde la llegada del AKP al poder, Turquía ha pasado de ocupar el puesto número 111 en el ranking mundial de potencias económicas a situarse en el puesto 16; ha terminado con la deuda externa del país y se ha pasado de exportar mercancías por valor de 23.000 millones a 153.000 millones. La aerolínea nacional está entre las primeras de Europa, el conflicto kurdo, aún pendiente de solución, ha experimentado menos tensión desde que Erdogan está en el poder y el gobierno planifica formar a 300.000 científicos en los próximos diez años.
A pesar de estas esperanzadoras y espectaculares cifras, el fantasma turco sigue agitándose de un extremo a otro de Europa para enfatizar las supuestas diferencias que tenemos con los herederos del imperio otomano, unas diferencias que siempre resultan convenientes para quienes se afanan por convencernos de que la única Europa posible es blanca y bien cristiana. Una Europa en la que, sin embargo, también está presente Bosnia (que aún no ha mostrado interés en pertenecer al club de los 28), de mayoría musulmana y a la que, sin duda, no podemos excluir del Viejo Continente arguyendo las razones territoriales y fronterizas que aplicamos con los turcos.
La prensa, como suele ser habitual, silencia estos datos y da voz sólo a aquellos analistas políticos y económicos e historiadores que comparten esa misma visión de Turquía como un enemigo a batir haciendo que los expertos que tienen una perspectiva radicalmente opuesta a ésta desaparezcan del espectro mediático como si todos tuvieran una visión unánime y negativa de un país que, por el hecho de ser musulmán, constituye una amenaza para la supuesta identidad colectiva europea.


Piscinas naturales de Pamukkale
Nada parece importar el hecho de que en ese ranking de potencias económicas, España ocupe el puesto 14, que nuestros talentos más preciados emigren porque el nuestro es un país de turismo y servicios, que nuestras aerolíneas no pinten demasiado a nivel internacional, que nuestros políticos sean unos corruptos (reflejo, tal vez, de la podredumbre que nos corroe por dentro, esa que nos lleva a decir "si yo estuviera ahí arriba, también robaría") o que la banca sea uno de los grandes problemas de la crisis en nuestro país. Lo único importante es que el presidente turco reza cinco veces cada día y apuesta por abolir la ley que impide a las chicas que así lo deseen llevar el velo a la universidad. Si los ciudadanos europeos, lejos de creer al pie de la letra lo que dicen los medios, fueran más curiosos e investigaran por su cuenta sobre éste y los demás asuntos, tal vez comprenderían que la banca islámica es beneficiosa hasta para los no musulmanes y que un país basado en la sharía no podría ser jamás un país injusto y corrupto. Entonces, y sólo entonces, dejarían de tener miedo al turco y saldrían a la calle a exigir de sus políticos más compromiso, decencia y honradez.


Erdogan, a la izquierda, junto a líderes árabes

Pero, ¿quién es Tayyip Erdogan? Licenciado en Económicas y Ciencias del Comercio, su carrera política está plagada de éxitos reconocidos tanto dentro como fuera de sus fronteras. En 1994 accedió a la alcaldía de Estambul lo que le permitió obtener el premio Rafik Hariri de la ONU por su transparencia en la gestión de los recursos financieros públicos y la mejora ambiental de la ciudad. En tan sólo tres años, mejoró la red de abastecimiento de agua, instaló contenedores de reciclaje, renovó la flota de autobuses urbanos por otros más respetuosos con el medio ambiente, mejoró la infraestructura viaria para acabar con los molestos atascos y, lo que es más importante, pagó la mayor parte de la deuda municipal e invirtió más de cuatro mil millones de dólares en las reformas anteriormente citadas.

En 1997, su carrera política se vio interrumpida por su encarcelamiento. El motivo: la lectura de un polémico poema nacional en el que se decía: «Las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas y los creyentes nuestros soldados».
El código penal turco consideró que incitaba al odio racial y religioso y Erdogan cumplió cuatro meses de prisión y fue inhabilitado temporalmente para ejercer cargo público. En 2003, fue investido Primer Ministro.
En la región del Kurdistán, desde 2009 está permitido el uso del idioma kurdo en los medios de comunicación y en las campañas políticas y se ha recuperado la toponimia que había sido denominado en turco. Además, decretó una amnistía parcial para algunos miembros del PKK.
En 2012 la deuda pública turca fue inferior a la de 21 de los 27 miembros de la UE. La cartera de Educación es la que mayor presupuesto recibe desde que Erdogan gobierna, mientras que antes era Defensa la que recibía más dinero. La apuesta es tan firme que se ha duplicado el número de universidades y, desde 2004, los libros de texto son gratuitos.
En política exterior, su condena a Israel es pública y notoria y su apoyo a Gaza también. Tanto es así que al ahora Presidente no le tembló el pulso al apoyar a la Flotilla de la Libertad y exigir a Israel que pidiera disculpas públicamente. En el conflicto sirio, también ha apoyado a los opositores de Al Asad y ha instalado campos de refugiados para acoger a los que huyen de la guerra.
Con respecto al sonado asunto de la corrupción del pasado año, fueron arrestadas 16 personas y se forzó la dimisión de varios ministros implicados, de una u otra forma por el escándalo. 
Seguro que aún habrá quién busque la parte negativa de este país, de su gente y de su presidente. Sin embargo, a la luz de los datos aquí expuestos, me pregunto quién está en posición de rechazar a quién.

sábado, 29 de marzo de 2014

Cuando los Otros demuestran ser mejores

Hay veces en que tengo una prisa infinita por ver con mis propios ojos la justicia divina. Hay veces en las que no puedo soportar ni un minuto más la sordera y la ceguera de quienes se creen dueños de la única razón, de quienes gritan con el pecho abierto que la suya es la única verdad, el único camino. Siento que nada de lo que haga o diga podrá hacer que esas mentes obtusas se detengan siquiera un instante a comprender lo que digo, aunque luego persistan en su cerrazón. No cambiaremos nunca. Somos así. Supremacía blanca y europea, aunque nos hierva la sangre si alguien insinúa que tenemos pensamientos nazis. España es de izquierdas, antifranquista, pro abortista, pro gay, pro Palestina, pro igualdad, pro todo hasta que alguien distinto llama a nuestra puerta y entonces.... ¡Santiago y cierra España!
Anoche veía al subsahariano encaramado en la farola de Melilla y se me caían las lágrimas de la impotencia. ¿Cuán desesperado estaría este pobre hombre para intentar una maniobra tan absurda? No tenía escapatoria y aún así, se mantuvo varias horas allí subido, a punto de desfallecer, porque no quería ser devuelto a Marruecos. ¿De veras nuestro mundo se iba a hacer añicos si la gente pudiera entrar y salir cuando quisiera? ¿Todos querríamos vivir exactamente en el mismo lugar? Lo dudo bastante. Sin embargo, nos empeñamos en cerrar a cal y canto nuestras fronteras, como si el hambre o la desesperación fueran a verse frenadas ante ellas. No sé de qué tenemos tanto miedo si de la diferencia o de nuestra propia mediocridad.
Y para muestra un botón. Hace algunas semanas, Jordi Évole fue a Alemania para entrevistarse con jóvenes emigrantes españoles. Hacia el final, establece una pequeña charla con seis jóvenes y sobradamente preparados. Les plantea el tema de la inmigración en España y una de ellas (minuto 8), muy JASP, dice que claro, que a lo mejor antes hacían falta inmigrantes en España pero que ahora esos trabajos los necesitan los españoles. Entonces, Évole, muy rápido, le dice, "igual eso pasa dentro de unos años en Alemania y querrían dejarte sin tu trabajo, ¿qué pensarías?". Su cara es todo un poema.... 
De vez en cuando me doy un paseo por el ciberespacio y participo en pequeños debates en forma de comentarios on line. No sé por qué continúo haciéndolo pues me parece que mi esfuerzo es absolutamente estéril, que aprender es realmente una tarea muy difícil. Porque sólo aprendemos aquello para lo que estamos predispuestos y nuestras mentes se cierran ante lo que previamente no han sido educadas para aceptar. Así que, en cuanto olemos algo diferente en la distancia... entonces, nos convertimos en esa España casposa, franquista y nacional-católica que a diario rechazamos. 
Dice Dios en el Corán que antes de que llegue el Día del Juicio Final, ese día que la mayoría se empeña en hacer como si no existiera, tendremos un período de unos treinta años en el que la Justicia con mayúsculas inundará la Tierra. Una época sin corrupción ni crímenes impunes, en la que los pueblos oprimidos dejarán de serlo y los opresores desaparecerán o vivirán en el olvido. A veces tengo tanta prisa por que llegue ese momento... La lástima es que cuando eso suceda, sabremos que el fin estará muy próximo, por lo que nuestra mente humana se aferrará con fuerza a esta vida, que es la única que conocemos, y no tendrá prisa por alcanzar la otra, la buena, la eterna, la justa, aquella en la que tendremos todo lo bueno que deseemos y nada de lo malo.
Pero mientras ese momento llega, todo lo que hagamos aquí cuenta. Todo.
Acabo de ver la nueva película sobre Mandela. La producida en Sudáfrica. No dejo de aprender de él y de los negros, al menos de los sudafricanos y namibios. La muerte de Mandela ha sido todo un acontecimiento en este extremo sur de África, números especiales de las revistas, programas de televisión recordando su vida... Su sonrisa afable se convirtió en el símbolo de una nueva Sudáfrica y lo que es más importante, su lucha pacífica, su capacidad de conciliación nacional, hizo posible que el apartheid terminara y con él, el derramamiento de sangre. Veinte años después, ese apartheid sigue patente en el aspecto económico. Los blancos siguen siendo los dueños de los negocios, en Namibia poseen casi la totalidad del territorio que está en manos privadas pero, a pesar de ello, los negros siguen con su eterna sonrisa, con su grandísima educación, luchando por sus derechos sin caer en la violencia y discriminación de sus "mentores" blancos. Aún queda mucho por hacer, muchísimo. Pero el legado de Mandela ha hecho de este país un ejemplo en muchos aspectos.
Hace un mes estuve en Sudáfrica, en Ciudad del Cabo. Una metrópoli de cuatro millones de habitantes que nada tiene que envidiarle a Madrid. Una ciudad en la que la multiculturalidad es una realidad tan palpable como las personas. Desde el fin del apartheid, los sucesivos gobiernos del Congreso Nacional Africano se han encargado de establecer un sistema de discriminación positiva con los mestizos y los negros para que estos tuvieran acceso a todo tipo de puestos en la administración. Puestos que, hasta los años 90, estaban copados exclusivamente por los blancos. Por la administración blanca para blancos. Ahora, paseas por sus calles y ves policías blancos, negros, indios y mestizos; ves mujeres con hiyab trabajando en librerías, como gerentes de supermercados, responsables de empresas, en el Parlamento; ves un mestizaje absoluto en las empresas públicas pero también en las privadas. Nada de negocios de chinos, de pakis, de marroquíes.... Aquí todos trabajan con todos. Hay una docena de mezquitas por toda la ciudad (de ello hablaré en otro post) y nadie parece preocupado por el color de la piel o por las creencias del otro: "We are all capetonians" (Somos todos de Ciudad del Cabo). En Europa aceptamos esa diversidad sólo entre los blancos, entre los nativos, bueno, todo lo nativos que se pueden ser en unos pueblos acostumbrados a la presencia de: vándalos, suevos, celtas, visigodos, romanos, árabes, judíos.... Pero, claro, como tenemos memoria selectiva asumimos que somos auténticos productos europeos y rechazamos a todo aquel que llegue nuevo. Hemos cerrado el cupo. La historia nos dará en las narices y, más temprano que tarde, nos recordará que hace tiempo que se acabó el Imperio Español y que lo que hoy triunfa es el mestizaje, la fusión. Pero hasta entonces.... seguiremos con una visión sesgada del mundo, sin ver que EEUU, Inglaterra, Australia, Alemania son también un espejo de multiculturalidad en el que deberíamos buscar reflejo. Viajen señores, viajen.






sábado, 25 de enero de 2014

La otra cara de África

Atardecer en el Átlántico, parque nacional Namib-Naukluft.
Vivir aquí tiene sus ventajas. Para empezar, la de poder comprobar in situ hasta qué punto nuestros prejuicios y los medios de comunicación nos hacen tener una visión distorsionada de la realidad. Habrá quien piense que soy una obsesiva de la manipulación y las conspiraciones pero la cosa no es para tanto. Siempre he sido muy crítica con todo, muy preguntona y curiosa, ávida de saber el por qué de todo lo que me rodea. Supongo que por eso decidí estudiar periodismo. Sin embargo, con el paso de los años, esa pasión que comenzó a través de los deportes, siguió con la política y me arrastró hacia las relaciones internacionales se ha tornado en desencanto. No es sólo que el mundo del periodismo esté contaminado de gente no profesional que lo ha degradado hasta límites insospechados sino que si no eres el lacayo de algún interés, tienes los días contados. Ya sé que eso pasa en todos los ámbitos, que el ser humano es así, pero para mi no es consuelo. No quiero formar parte de ello. Por eso me quejo, siquiera a través de este pequeño altavoz. Hace tiempo que no leo la prensa. Quiero decir con interés. Suelo echar un vistazo rápido a los titulares de las dos principales cabeceras nacionales pero cualquier día dejaré de hacerlo porque lo que veo cada vez me gusta menos. No me interesan las noticias de patio vecinal que publican para distraernos de lo importante ni la forma en que tienen de meternos por los ojos la versión de los hechos que no se pueden callar tan fácilmente. En el inicio del que será, si Dios quiere, el segundo tercio de mi vida, me veo recorriendo el camino inverso a la mayoría. No he ido del comunismo al conservadurismo sino un poco al revés aunque más por indignación que porque ningún partido me haya convencido. Tal vez esas leves brisas que nos hablan de un horizonte electoral con más partidos nacionales conviertan a este país en un lugar un poco mejor.
Sin embargo, hoy no quería hablar de política española sino de periodismo, de visiones distorsionadas.
Me ha llevado más de un mes leerme una publicación bimensual llamada New African, su aspecto externo me recuerda a la porta de Time o Newsweek pero no habla de Occidente sino de África.
Una África muy distinta a la que vemos a través de nuestra televisión. En la que hay periodistas africanos que hablan de lo que le preocupa al continente y en la que no todo gira en torno al hambre o las guerras. Una África en la que se habla de democracia, de retos políticos, de la preocupación por el daño que el llamado galamsey o proceso de extracción manual de oro llevado a cabo por los ghaneses en el sur del país está causando al curso de los ríos puesto que utilizan mercurio líquido (altamente contaminante), de la decepción que Obama ha causado en todo el continente al erigirse como la gran esperanza negra que daría a África un papel preponderante en lugar de seguir siendo el siervo de EEUU, de encuentros internacionales en Etiopía (ese país que al que sólo le asociamos hambruna y guerras) o de experiencias pioneras con ratas para detectar minas terrestres. 
Atardecer en el desierto del Namib.

¿Sorprendidos? Seguro que sí. África es el continente olvidado, pisoteado, aquel del que el hombre blanco ha abusado más que de ningún otro pero, a pesar de ello, es un continente que avanza por sí mismo, que camina sólo sin pedirle permiso a Occidente, que tiene una apretadísima agenda de retos como para preocuparse de la imagen que de ella se proyecta en el exterior. Aunque tal vez sea mejor así. Tal vez sea mejor que pensemos que están subdesarrollados y que aquí no hay nada que ver para que, mientras, ellos, puedan seguir tranquilos con sus vidas, para que el hombre blanco no llegue con sus bolsillos llenos de dólares o euros a fastidiarlo todo y se haga aún más dueño del continente. Donde quiera que el europeo está presente, no hay mezcla con los negros, ocupan los puestos más importantes, poseen la tierra y tienen el control económico y, eso sí, se rasgan las vestiduras si alguien les cuestiona que sean africanos. No lo son. Aquí tendrían que venir los racistas que acusan a los extranjeros que llegan a Europa de no adaptarse a nuestras costumbres para ver lo que es, verdaderamente, no adaptarse.
Aquí se comen salchichas, se bebe cerveza, se habla afrikáans pero ni uno de ellos habla los idiomas locales, puede cocinarte ni un plato típico namibio, ni tiene relación alguna con ningún negro, más allá de los trabajadores que tiene a su cargo. Los afrikaners vinieron y se trajeron sus iglesias y se dedicaron a convertir a los locales, impusieron su idioma y su comida. Son africanos porque viven en África, pero nada más. Y a pesar de todo, los negros viven con ellos en paz, sonríen, son confiados, buena gente, emprendedores, tienen sueños y piensan que este país es suficientemente grande para todos. ¿Acaso no es esa una lección que tener en cuenta? África es mucho más de lo que vemos. Mucho más de lo que queremos creer. Es un continente rico, riquísimo, rico en gentes, en naturaleza, en valores y en tolerancia.

miércoles, 17 de julio de 2013

La democracia no es para los musulmanes

Con este título tan directo Isaac Rosa desgrana en eldiario.es lo que está pasando en Egipto, la doble moral con la que analizamos los acontecimientos internacionales y como hoy me he levantado un poco vaga, reproduzco íntegramente el texto, que no tiene desperdicio:

Decía un asesor del presidente Mursi, Esam Hadad, en las horas previas al golpe en Egipto, que el mensaje que los golpistas lanzarían al mundo es el de que "la democracia no es para los musulmanes". Y tanto que lo han lanzado, pues ha prendido rápidamente, sobre todo por estos lares. Ayer era el tópico más extendido en la calle, en las redes sociales y en tertulias de medio pelo: que los musulmanes no están preparados para la democracia, que el Islam es incompatible con un régimen democrático, y que esos pueblos están tan acostumbrados a la tiranía que es inútil insistir en que vivan en un régimen de libertades que no se hizo pensando en ellos. Algunos lo dicen con todas las letras; en otros se adivina bajo los rodeos retóricos con que justifican el golpe militar en Egipto.

La democracia parlamentaria, ya se sabe, es una patente registrada por ciertas elites estadounidenses y europeas. Ellas son las que tienen la propiedad intelectual y autorizan o no su reproducción, obteniendo a cambio un pago por sus derechos, claro, fijando las condiciones de funcionamiento, y reservándose el derecho de adminisión.

En el caso de los países musulmanes, tan convencidas están esas elites de que aquellos ciudadanos no están preparados para la democracia, que se la niegan una y otra vez: apoyando regímenes tiránicos; patrocinando ejércitos que controlan el país; haciendo la vista gorda ante los golpes de Estado; quitando gobiernos elegidos si no se ajustan a lo esperado; o en algunos casos concediendo la democracia pero en régimen de franquicia, en modo “llave en mano”, con gobernantes teledirigidos y manteniendo el control en la sombra, previo bombardeo y ocupación del país para dejarlo en condiciones democráticas óptimas.

Ahora le tocó a Egipto. Hace un par de años el país parecía tan preparado para la democracia que el ejército egipcio, amigo de esas elites occidentales, apartó al dictador Mubarak, también amigo de esas elites occidentales, y se hizo cargo de la puesta en marcha de la franquicia. El plan salió mal, porque faltó que el pueblo eligiese un gobierno igualmente amigo de esas elites, pero no pasa nada: lo intentamos otra vez, a ver si esta vez votan como deben.

Los Hermanos Musulmanes no son demócratas, no hace falta que nos expliquen más. Llamándose musulmanes está todo dicho, encaja en nuestros prejuicios. Un golpe de Estado tampoco es democrático, vale. Pero cuando esas elites ponen en su balanza moral un golpe de Estado en un platillo, y unos musulmanes brutos en el otro, el fiel se equilibra. Por eso nos dicen que este es un golpe democrático, ciudadano, revolucionario y cualquier adjetivo que le quite hierro. Sí, han sido los militares, y además suspenden la Constitución, y quitan un gobierno y ponen otro, y detienen dirigentes políticos y cierran medios, y tutelan el proceso resultante. Pero es un golpe de Estado contra musulmanes, ¿hace falta decir algo más?

A ver si los egipcios tienen más suerte y en las próximas elecciones aciertan. Si hace falta, no descartamos ilegalizar a los Hermanos Musulmanes, o ponerles dificultades para ir a las elecciones, no sea que los egipcios se equivoquen otra vez. Y es que no es nada fácil acertar: si en vez de a los Hermanos, eligen un gobierno qué se yo, que le da por nacionalizar recursos o cambiar el alineamiento internacional del país, otra vez tendría que venir el Ejército a pulsar el “reset” y empezar de nuevo. Nadie dijo que la democracia fuera fácil.

Los musulmanes no son los únicos que no están preparados para esta democracia. En Latinoamérica, por ejemplo, se han equivocado muchas veces, y durante décadas ha habido que enderezarlos con dictaduras militares, golpes de Estado, terror, operaciones desestabilizadoras y lo que haga falta para que acierten. Todavía hoy algunos países se equivocan y votan presidentes estrafalarios que pretenden volar por encima de Europa sin pedir permiso.

También a los ciudadanos europeos hay que meternos en vereda de vez en cuando, que nos creemos que hemos nacido demócratas y qué va. Y no hablo solo del pasado, de nuestras dictaduras y guerras recientes. Hoy mismo nuestra competencia democrática es más bien dudosa, que estamos todo el día pensando en derechos, igualdad, justicia y demás zarandajas. Por eso los administradores del invento democrático nos lo están dosificando, retirándonos soberanía y capacidad de decisión sobre las cosas fundamentales, no sea que también nos equivoquemos.



miércoles, 13 de marzo de 2013

Conversiones inesperadas

Cuanto más sé más quiero saber y más me doy cuenta de todo lo que me queda por aprender y de cuán frágil es nuestra existencia, cuán pequeño es nuestro poder, cuán diminuto es el ser humano por más que se esfuerce en mostrar su poder doblegando a los más débiles, como si eso fuera un signo inequívoco de la invencibilidad del hombre.
Sin embargo, aquí estamos, jugando a ser omnipotentes pero incapaces de crear vida, por muy pequeña que esta sea. Vivimos de espaldas a quien nos ha creado, incapaces de asumir nuestros límites, de reconocer que esto nos viene grande. Somos como Nemrod b. Kanan, uno de los soberanos de más poder en la historia que tenía pretensiones de divinidad y tras afirmar que daba la vida y la muerte mandó traer a dos hombres; mató a uno y dejó vivo al otro y entonces dijo: "He dado la muerte a uno y la vida a otro".
Pero lo cierto es que esto nos viene grande, nos viene muuuuuy grande. Y Allah, en su inmensa sabiduría, se encarga de hacernoslo ver de distintas maneras.
En los primeros años del Islam, férreos adversarios del profeta (swas) pertenecientes a su misma tribu, la tribu del Quraish, como Abu Sufyan u Omar ibn al Jattab, terminaron por aceptar el mensaje divino y defendieron la nueva religión con más energía aún de la que habían empleado para luchar en su contra. Al principio de los tiempos, ambos habían dejado a un lado el hecho de que sus hijas, Umm Habiba y Hafsa, respectivamente, se hubieran casado con Muhammad (saws) y se habían servido de todos los medios a su alcance para luchar contra el profeta de la nueva religión pero Allah quiso que ellos cambiaran de parecer y es que ya lo dice en la sura de Yunes (10:99): “Si tu Señor hubiera querido, todos los habitantes de la Tierra habrían creído. Tú ¡Oh, Muhammad! no podrás hacer que los hombres crean aunque se lo impongas”.
Pero esto no sólo se limita a los primeros tiempos del Islam sino que hoy en día, el Islam sigue ganando creyentes en los lugares más insospechados. Así en el año 2005, se convirtió al Islam Daniel Streich, político suizo del SVP (Partido Popular Suizo) y ferviente defensor de la prohibición de construir minaretes en el país. Al parecer, decidió estudiar el Corán para demostrarle a los musulmanes, utilizando sus propios argumentos, que su religión estaba equivocada y terminó por formar parte de ella.
Hoy se ha sabido que Arnoud Van Doorn, mano derecha de Geert Wilders en Holanda, el partido xenófobo y anti islámico del reino de los tulipanes, ha dejado la militancia de su partido y ha reconocido públicamente que se ha convertido al Islam. Ciertamente los caminos del señor son inescrutables... 

martes, 11 de diciembre de 2012

Los pies en la tierra



Hay días en los que una se levanta con la lágrima fácil y hoy ha sido uno de esos. Un día en el que te preguntas de qué sirven tantos entretenimientos si no nos ocupamos de los verdaderos problemas. Un día en el que relativizas todo y das gracias a Dios por no faltarte de nada. Había visto el vídeo, de pasada. Nueva canción de Macaco, pensé. Pero es mucho más que eso, es un canto a la esperanza con los rostros reales del cáncer, una iniciativa solidaria que conmueve al más pintado. Ya ayer anduve tocada con este tipo de historias. Una mujer me gritó: "salam alekuuuummm" pero no me di por aludida. Me siguió a la cafetería donde iba a desayunar y volvió a repetirme el saludo. Tenía un aspecto corriente: mediana edad, pelo largo y rubio, un pañuelo montañero en la cabeza, una maleta y un atuendo de sport. Comenzó a hablar sola y, en un minuto, se montó su propio "speaker corner" y soltó un monólogo sobre política en catalán, cada vez que hablaba con alguien, lo hacía en castellano pero si hablaba sola en voz alta, lo hacía en catalán, ¡cómo es la mente humana! Más tarde, me ofreció un objeto pequeño, redondo, con la imagen de la Sagrada Familia en la parte superior: "toma, es un regalo". "Gracias, pero no es necesario". "¿No quieres un regalo mío?". "No es eso, es sólo que no tiene por qué hacerme un regalo". Lo abrió y pude ver que se trataba de un pastillero: "Llevas razón, será mejor que me lo quede, porque la que toma pastillas soy yo". Se sentó a la espera de su té y parece que se calmó un poco pero, tan pronto como vio a un joven policía local por el pasillo, salió corriendo a su encuentro "me alegro de verle agente, me tranquiliza verle pasear por aquí"....
Puede que sea un detalle sin importancia, algo que muchos pueden creer insignificante para un post pero... tras ver que la UE recibe el Nobel de la Paz este año y comprobar cómo en la tele, ajenos a la crisis, siguen invitándonos a consumir y "a gastarnos el dinerito en hacernos unos retoquitos", no puedo por menos que lanzar un grito desgarrador para que el mundo se detenga y retome un ritmo menos frenético.
Cuando el Nobel se lo dieron a Obama, no protesté, me dejé seducir por el mito de "la esperanza negra" y pensé que, tal vez, éste fuera diferente, un político con sonrisa franca no podía ser como los demás.... Pero es que lo de la UE ya no deja lugar a dudas, lo del Nobel no es más que un compadreo sin el más mínimo prestigio. Antes pensaba que era un premio valiosísimo, el sueño de cualquier científico o pensador pero... si somos capaces de auto-otorgarnos un premio por la paz, nada menos, cuando cada año Europa se enriquece, ¡y de qué manera!, vendiendo armas.... Es que ya ni vergüenza queda. El mundo parece estar tan podrido que ya ni siquiera hace falta guardar las formas. ¿El Nobel de la Paz? ¿Y qué hemos hecho contra la guerra? ¿Qué hemos hecho por Palestina? ¿Por Siria? ¿Por Líbano? ¿Por todos los pueblos oprimidos? El Nobel de la Paz.... tal vez la culpa no sea de ellos, sino mía, por perder de vista que el fundador de los premios fue un químico que inventó la dinamita...

viernes, 24 de febrero de 2012

La crisis creada





El otro día le dije al profe de francés en el examen que estoy en una fase de replanteamiento de todo aquello que pensaba que era válido en esta vida. Siempre creí en la justicia, en que los buenos siempre eran buenos, en que si haces las cosas bien todo marcha como es debido, en que el Estado está para protegerte.... y ahora veo lo que pasa en Siria, cómo actuamos en Libia, lo que pasa en toda Europa con la crisis.... y me doy cuenta de que la revolución tiene que empezar por uno mismo, que no puedes esperar nada de los demás, que aquí cada cual sólo piensa en salvarse a sí mismo y si por el camino te toca algo, suerte que tuviste... Así que le damos pasta a Grecia ¿para que se endeude con nosotros en armamento? ¿A quién va a hacerle la guerra? O es que acaso para recibir un poco de apoyo ¿hay que gastar dinero en cosas que no hacen falta? Ante tanta injusticia, cada día se me hace más difícil tratar de vivir de espaldas a la existencia de Dios ¿cómo va a ser éste el único mundo posible? ¿qué pasa con toda esa gente que sufre y muere por el egoísmo de unos pocos poderosos?

miércoles, 11 de mayo de 2011

¿Se acabó el sueño europeo?

Nunca he entendido los nacionalismos, menos aún si son activos. Quizá porque no he nacido en ninguna comunidad con lengua propia he carecido siempre de ese sentimiento nacionalista que tantas personas en España tienen y a las que les produce urticaria siquiera el hecho de mencionar el nombre de este país, no digamos aún el llevar un documento identificativo que les recuerde su pertenencia a él por obligación. Digo que no lo entiendo cuando se trata de un nacionalismo activo, que trabaja con ahínco por la segregación o la mera negación de conceptos que, hoy por hoy, son realidades innegables. Sí entiendo que alguien pueda sentirse exclusivamente vasco, alcalaíno o, simplemente, del barrio Gótico. Pero no es aquí a donde quiero llegar. Yo siempre me he sentido española pero lo de ser europea... es algo que está ahí pero que me da bastante igual. No me produce ninguna emoción especial. Es algo que soy y punto. Sin embargo, debo reconocer que cuando adoptamos la moneda única no me gustó nada, incluso me molestó perder la peseta en favor de una moneda que nos hacía perder la identidad nacional. Por no hablar, claro, de los inconvenientes económicos que eso iba a suponer para los españoles, problemas que casi diez años después seguimos arrastrando y de qué manera.

- "Es para lograr una Europa más fuerte. No se perderá la identidad nacional. Seguiremos manteniendo la independencia sólo que el tránsito de personas y mercancías será más sencillo, como si nos moviésemos por España", nos decían los políticos.

Es cierto que el espacio Schengen y la liberalización del sector aéreo nos han traído a los españoles ver más mundo que, hasta entonces, andábamos escasitos de ello y hoy en día hasta los parados se van de vacaciones con un low cost una vez al año. Sin embargo, los peros, a mi juicio, han sido mayores. Pero bueno, una vez que ingresabas en el club, ya no había marcha atrás así que... había que acostumbrarse a dejar de ser cabeza de ratón para ser cola de león. Sólo nueve años después, Europa ha tenido que rescatar a Islandia, Irlanda, Grecia y Portugal para que no cayeran en la bancarrota. Los británicos siguen viviendo tan ricamente con su libra esterlina. Los griegos se piensan ahora si salirse del euro mientras Turquía hace todo lo posible por ingresar en un club que no le quiere y que antes admitiría a Kosovo o al País Vasco como estados miembros. Y ahora cerramos las fronteras. Primero fue Italia, negándole el paso a los ciudadanos de su ex colonia; luego vino Francia impidiendo el paso de trenes italianos cargados de inmigrantes ilegales y ahora es Dinamarca quien anuncia el cierre de fronteras y la suspensión del tratado Schengen. Y yo me pregunto, ¿qué clase de cachondeo es éste? Gadafi bombardea a los suyos y les facilita la huída por mar para saturar las aguas italianas de pateras y presionar a Berlusconi y, por añadidura, a toda Europa; un hijo de inmigrantes húngaros y casado con una italiana habla de identidad francesa; el cristianismo o el ateísmo se erigen en las únicas opciones espirituales para los auténticos europeos y ahora sólo falta que nos cuenten que Al Qaeda se ha trasladado a Europa y que se decrete por ello el estado de emergencia. Lo que empezó siendo un club elitista se ha convertido en una asociación normal y corriente y, claro, quienes no llegan a fin de mes por pagar las cuotas están haciendo que la imagen del grupo caiga por los suelos. Pero no hay problema porque aquí está todo estudiado, seguro que hay alguien forrándose a cuenta de todo esto. ¿No dicen que Bush y el presidente de Pakistán sabían desde el principio donde estaba Bin Laden y se han inventado el juego del escondite para manipularnos? Yo, personalmente, creo que nunca deberíamos haber dejado la peseta pero, claro, con lo caro que sale irse del club, vale más tirar hacia adelante como sea porque la alternativa es la absoluta bancarrota y entonces, sería mejor vender el país como las islas del Caribe, al mejor postor. Sin embargo, lo que está sucediendo me parece tan grave, que temo que lo próximo sea redepurar la raza, que se nos ha contaminado demasiado. Y yo me pregunto, ¿qué es ser europeo?

miércoles, 23 de febrero de 2011

Tariq Ramadan, la voz del Islam en Occidente


Llega puntual a su cita ante una concurrencia de más de 200 personas. Más alto y delgado de lo que parece en televisión, camina con la cabeza baja, como si le abrumase el peso de todas las miradas. Se sienta con las piernas rectas y mi primera impresión es la de un pajarillo asustado, tímido. Craso error. El devenir de la tarde me enseñará que no es timidez sino humildad lo que sus gestos reflejan. Dice lo que piensa con firmeza y sin atisbo de duda pero, como él mismo reconoce, tiene una fatwa personal contra los aplausos. A lo largo de su intervención, se muestra como una persona afable, con un gran sentido del humor, capaz de intercalar las risas en un discurso apasionado y cargado de contenido.
Tariq Ramadan no es un orador cualquiera, es el musulmán europeo más influyente, un filósofo e islamólogo que, hasta la fecha, se ha revelado como el único capaz de hacer frente al monstruo mediático islamófobo. Sin mudar apenas la expresión ni alterarse ante las constantes críticas que recibe de sus detractores, que consideran que tiene un doble lenguaje del que no podemos fiarnos, es capaz de sacarle los colores a quienes intentan hacerle caer en una contradicción o hacerle enfadar tanto como para mostrar ese integrismo radical que, según ellos, esconde.
Su presencia en Barcelona responde a la presentación de su libro "Mi visión del Islam occidental", un tema muy controvertido, por lo que no es de extrañar que no quede ni un asiento libre en la sala. El discurso no tiene nada de novedoso para quienes lo siguen con asiduidad a través de su web o de las constantes intervenciones en la televisión francesa, donde muchos se han propuesto crucificarle, aunque todavía no han encontrado la manera de hacerlo. La principal idea que desgrana es que debemos dar por concluido el debate sobre la integración puesto que ya hay cuartas y quintas generaciones de inmigrados "que son tan británicos, franceses o españoles como los que nunca han salido de esos países". Considera que los musulmanes radicales sobre los que se informa en televisión constantemente representan al 0,8 % de la población musulmana mundial y que el deber de todos es “lograr que se hable de las cosas que funcionan porque TODOS tenemos un problema con el islamismo radical, no sólo los no musulmanes”.
Explica también que si bien los principios del Islam son inmutables donde quiera que se practiquen, la cultura en la que se desarrolla es diferente por lo que no hay que buscar ninguna contradicción entre el hecho de ser musulmán y sentirse europeo “porque simplemente no la hay”. Consciente de las preguntas que el Islam suscita entre los europeos no musulmanes, habla de la crisis “emocional” que atraviesan aquellos que desconfían y tienen prejuicios en torno a quienes profesan esta religión. Asegura que el miedo no es racional y que, precisamente por centrarse en el plano de las emociones, es fácilmente manipulable y más difícil de controlar puesto que exige un importante esfuerzo por ambas partes, la que juzga y la que es juzgada.
Afirma con rotundidad que no hay discusión posible en torno a la integración, que debería ser una etapa ya superada: “curiosamente, cuanto menos practicante es un musulmán, más alcohol bebe y más cerdo come, más integrado se le considera” - y prosigue: “creo que sólo debemos fijarnos en tres puntos: si la persona es leal al país, lo cual no quiere decir que tenga que estar de acuerdo con todas las atrocidades que cometa, como apoyar la guerra de Iraq; si conoce la lengua nativa y si respeta las leyes; a partir de ahí, sus prácticas religiosas o sus costumbres, siempre que no interfieran en la buena convivencia con la comunidad, son una cuestión personal que no debe ser empleada como arma arrojadiza”. Ahora se refiere a los disturbios en el extrarradio de París y a todos y cada uno de los conflictos sociales que afectan a la gente más pobre de las grandes ciudades y que los políticos se empeñan en disfrazar de conflictos religiosos cuando el problema es la falta de trabajo, de oportunidades y de justicia social.
Es consciente de los miedos que acechan a una población como la española que hasta los años 60 y 70 era muy homogénea pero aboga por una apertura real de miras para que la multiculturalidad, “que es difícil de gestionar”, no se convierta en un problema. “La cuestión es que hay mucha gente que vive en entornos cerrados y se considera abierta de miras, eso no es cierto, si vives en el mismo entorno toda tu vida, sin relacionarte con otra gente, no eres abierto, eres cerrado” y eso constituye un problema cuando es tu propio vecindario el que empieza a cambiar. A este respecto, soltó una frase para la reflexión “debemos ser cuidadosos porque las víctimas de ayer pueden ser los verdugos de hoy”. Y es que viendo como los españoles, que hemos sido un pueblo emigrante, nos comportamos ahora con los que llegan, parece que no le falta razón.
Para resumir su interesante ponencia me quedo con una frase muy elocuente: “no seas el objeto de percepción de los demás, sé el sujeto de tu propia historia”; y es que si algo caracteriza a este hombre es su rechazo al discurso victimista mediante la crítica constructiva con la intención de aunar esfuerzos para conseguir una mayor justicia social y una convivencia tranquila y enriquecedora para todos los miembros de la sociedad sin que el color de la piel o la religión constituyan un motivo de discriminación o rechazo.
No sé si todos se quedaron tan encantados con su intervención como yo, pero lo cierto es que reí y me emocioné al son de sus palabras que, como siempre, estuvieron llenas de sensatez y de cordura. En el turno de preguntas, eché de menos a un señor mayor asiduo de este tipo de conferencias sobre el Islam, que siempre toma la palabra en primer lugar para decir que tiene cientos de libros sobre el tema y sigue pensando que es una religión violenta y peligrosa. Sin embargo, su vacante fue ocupada por una mujer mayor que comenzó a echar pestes sobre la fallida integración de los inmigrantes en países de larga tradición de acogida como Alemania. Afortunadamente, fue la única persona de toda la sala que demostró haber llegado con los mismos prejuicios con los que se marcharía, después de haber ignorado por completo las palabras de este magnífico filósofo pacifista, europeo y musulmán.

miércoles, 27 de octubre de 2010

¿El club de los Veintiocho?

La UE ha decidido hoy elevar a la Comisión Europea la solicitud de Serbia de formar parte de los 27 lo que sin duda es una gran noticia en lo que a hacer de Europa “una grande y libre” se refiere pero teniendo en cuenta que Turquía lleva esperando para formar parte del Viejo Continente en su versión siglo XXI más de cinco años pues esto empieza a apestar.Al final, por mucho que critiquemos a Sarkozy y a Berlusconi y a que Merkel se descuelgue con unas declaraciones que rechazan la inmigración alegando que no hay integración, resulta que todos padecemos la misma enfermedad. Nos resistimos a que Europa sea un continente en el que la mezcla de razas, religiones y culturas sea una seña de identidad porque el auténtico europeo sólo puede ser blanco y cristiano, ya sea católico en el sur o protestante en el norte. Así que es más fácil que la Serbia heredera de los crímenes de Madlic y Karazcic forme parte de este club cada vez menos elitista, porque reconoce la autonomía de Kosovo, España no; que no que Turquía, país laico de mayoría musulmana con un historial de estabilidad económica y política mucho más interesante para “nuestro club”. Y es que, si abrimos las puertas de nuestro fuerte apache a los musulmanes, ¿estaremos dando nuestro último paso como civilización? Con un ejemplo semejante, ¿cómo van a integrarse nuestros huéspedes extranjeros? Les estamos diciendo, alto y claro, que lo diferente lo dejamos para la decoración de interiores, la arquitectura, el arte de vanguardia, la moda o el cine pero en lo que se refiere a nosotros, a nuestras gentes, a nuestras sociedades, lo que debe imperar es la homogeneidad. Imperios más grandes que el nuestro fueron pasto de la historia por un exceso de ego...