viernes, 15 de junio de 2012

Rumbo a África


He perdido la brújula y no sé qué hacer. Estoy parada en mitad del cruce y no sé en qué dirección seguir. Hace apenas unos instantes tenía clara la dirección, llevaba mi guía conmigo y tenía claro todo, tenía unas ganas increíbles de comerme el mundo. Ahora, no encuentro el camino y no recuerdo qué debo hacer para llegar a mi destino. Es curioso, es como si una potente amnesia colapsase mis circuitos y mi memoria muriese por momentos. Siento que mi corazón se marchita y mi cerebro está en shock, incapaz de reaccionar. Siento una nostalgia infinita y no entiendo por qué me encuentro en esta situación. Antes vivía sin brújula y no me iba tan mal, cogiendo los caminos según surgían las opciones, atendiendo a mis pálpitos, a mis impulsos. Ahora sé que sólo quiero llegar al destino fijado por mi brújula pero sé que no llegaré sin ella. No encontraré la ruta de África sin ella.