miércoles, 2 de junio de 2010

Los pacifistas piratas

Dice hoy Ramón Lobo en su blog que para Israel la paz no es rentable y que, por lo tanto, continuará actuando a su antojo en lo que a la opresión del pueblo palestino se refiere (http://www.ramonlobo.com/2010/06/02/israel-cuando-la-paz-no-es-rentable). La pena es que no le falta razón. Debido a oscuros lazos internacionales que ligan, de manera insospechada, a tierras remotas entre sí, los judíos se han convertido en los grandes amos del mundo aunque tengan diferentes nacionalidades y se cuiden muy bien de no captar la atención mediática, aunque ésta es la tarea más sencilla ya que no sólo poseen los principales bancos sino también los emporios mediáticos más poderosos de la escena internacional. Bendita ignorancia la de todos aquellos que nunca han oído hablar del Club Bilderberg y de cómo apenas un centenar de personas dominan este mundo que, para casi todos, es tan ancho, diverso e inabarcable. Muchos dirán que es imposible, que no existe el famoso contubernio judeomasónico pero lo cierto es que diariamente asistimos impasibles a los excesos de un micro estado que goza del beneplácito de los gobiernos de las principales potencias mundiales e, incluso, y esto es lo verdaderamente preocupante, de la ONU que pierde legitimidad vertiginosamente al permitir las injerencias, los abusos y las masacres que Israel comete en los territorios palestinos. Sin embargo, aquí estamos de nuevo, asistiendo estupefactos al teatrillo que Israel ha montado para justificar la muerte de una decena de pacifistas que, con la excusa de llevar ayuda humanitaria y –supongo- secuestrando a personalidades del mundo de la cultura y la política internacional, pretendieron atentar, cual piratas, contra el pueblo judío. Ya va siendo hora de que la paz en Oriente Medio sea una realidad, aunque no interese económica ni políticamente, pero, claro, entonces habría que buscar un nuevo demonio al que atacar para justificar la cruzada futurista contra el Islam.